Oviedo,
María José IGLESIAS
Adolfo Rivas Fernández (Baracaldo, Vizcaya, 1963) lleva más de treinta años dedicado a las causas sociales. En 2002 el arzobispo Carlos Osoro, ahora al frente de la Diócesis de Valencia, le nombró director de Cáritas de Asturias. El brazo más social de la Iglesia atiende a 9.000 familias en los servicios de acogida y atención primaria y a alrededor de 6.500 personas en los programas de exclusión social. En dos años las cifras se han duplicado.
-Caritas no tiene el relumbrón de otras ONG, ¿Es buscado?
-El protagonismo social no nos preocupa. Estamos en contacto profundo con la realidad. La situación ha dado un giro desde hace dos años. Ahora la pobreza afecta a gente que ni siquiera podía imaginar entonces que fuera a acabar en esta situación. Atendemos a 9.000 familias y 6.500 personas en riesgo de exclusión. La pobreza en Asturias se ha duplicado en dos años. Tenemos un nuevo frente.
-¿Con la crisis los tópicos sobre la pobreza se han caído de golpe?
-Hace dos años la exclusión social afectaba al 3,5 por ciento de la población asturiana. Eran los «sin techo», reclusos, menores y personas en situación de pobreza extrema. Eran nuestro objetivo fundamental y lo siguen siendo. Ahora, con los mismos recursos debemos hacer el doble de trabajo.
-Un 3,5 por ciento de pobres en una sociedad rica, no es despreciable...
-Es un porcentaje importante en una sociedad considerada «rica». Ése era nuestro escenario de trabajo. En ésas estábamos cuando llegó una crisis enorme
-¿Les sorprendió la crisis?
-En absoluto. En la memoria de 2007, publicada en 2008, ya advertíamos de que se estaba gestando algo que tendría graves consecuencias sociales. Se nos criticó.
-Se quedaron cortos...
-Esta organización está muy pegada a la realidad. Los fundamentos de la sociedad tan próspera en apariencia eran muy frágiles. Yo estaba convencido de que la parte más vulnerable iba a pasarlo mal.
-¿Quiénes son los nuevos pobres?
-Cualquiera de los que vemos por la calle. Sobre todo personas jóvenes, mujeres con menos de 40 años, con hijos y sin trabajo.
-¿Y los inmigrantes?
-Tenemos tantos asturianos como personas de otros lugares. El perfil de pobreza no es en absoluto el de un inmigrante. Para nosotros no hay diferencia entre unos y otros. Ayudamos a las personas, vengan de donde vengan, sin hacer distinciones.
-Los temas económicos suelen ser delicados, ¿cómo se organizan?
-El 60% de los fondos que manejamos son propios. No recibimos nunca más del 40% de la Administración. Nos permite mantener nuestra independencia y trabajar con libertad y transparencia.
-¿Quiere decir que otras ONG están condicionadas por su financiación?
-No juzgo a los demás. Tengo claro cómo funcionamos nosotros. La independencia es difícil de mantener. Cáritas canaliza la acción social dentro de la Iglesia católica. También colaboramos con la Administración. Con muy poco dinero hacemos mucho.
-¿Qué es poco dinero en trabajo social?
-Cáritas Asturias maneja un presupuesto de cinco millones de euros. Menos de lo que tienen otros. Le aseguro que a cada céntimo se le saca el mayor partido. El dinero que se invierte en solidaridad hay que mimarlo. Además, acompañamos a las personas. Cáritas lleva esperanza. En esta sociedad la soledad es otro tipo de pobreza tan grave como la material.
-Si la situación es tan grave, ¿por qué no hay protestas?
-Esas personas que pensaban que si tenían un trabajo no habría problemas para hacer frente a sus facturas, ahora están sobrepasadas. No tienen a nadie que luche por ellos y esperan ayuda de alguien.
-¿Qué papel juegan los voluntarios en Cáritas?
-La mayoría de las organizaciones funcionan con profesionales a sueldo y una pequeña parte de voluntarios. En Cáritas es lo contrario. Sólo en Asturias tenemos 1.900 voluntarios y 105 contratadas. Cáritas tiene 60.000 voluntarios en España.
-¿Asturias es más solidaria que el resto de España?
-Si comparamos con otras zonas, sí. Otra cosa es que tengamos que ser más exigentes con nosotros mismos. Es un planteamiento existencial. Los demás deben importarnos. Hay que implicarse. Cuando alguien con problemas se acerca a Cáritas lo primero que pregunta es por qué le damos nuestro tiempo.
-¿Tiene la respuesta?
-Porque nos importan las personas. Eso lo cambia todo. Protegemos la dignidad de los demás. Es preferible que una persona coma en su casa a que vaya a un comedor social. Por eso entregamos vales de alimentos, para que la gente haga la compra con normalidad. No utilizamos a nadie para hacernos la foto. Tal vez, son medidas más impopulares, pero es nuestra forma de trabajar y de entender la solidaridad.
-¿Les hace falta más gente?
-Necesitamos voluntarios y socios. El perfil del voluntario coincide con ciertas actividades. Los jóvenes se decantan por atención a la infancia y cooperación internacional. En las parroquias la media de edad es muy alta.
-¿No le tienta viajar a Haití en estos momentos?
-Caritas está en Haití desde siempre. No necesitamos hacer expediciones. Ante una catástrofe de esa magnitud la respuesta debe venir de las instituciones internacionales, la ONU, la Unión Europea. El país está muy mal ahora, pero ya estaba fatal antes. Tenemos bastante trabajo que hacer, a veces, sólo con doblar la esquina.
Perfil.
Compromiso total
Adolfo Rivas, licenciado en Psicología, director de Cáritas de Asturias y presidente de la Comisión de Comunicación y Relaciones Exteriores de Cáritas Española, lleva vinculado al mundo de la educación social desde 1980. Es gerente de la Fundación Vinjoy y desarrolla una intensa actividad en el ámbito de la orientación e intervención psicológica. Participa en distintos estudios e investigaciones, publica libros y artículos sobre la intervención socioeducativa e imparte conferencias. Su prioridad son los demás. Está casado y tiene dos hijos.