PEDRO DE SILVA
Es inevitable que la emigración se convierta en tema político de fondo en un país que ha recibido tal número de emigrantes en tan poco tiempo. El conflicto de Vic es sólo un retumbo, como los que anuncian las erupciones volcánicas, pues por ahora nadie plantea en España (en Vic tampoco) que se niegue a los ilegales el acceso a la sanidad y a la educación, ni se piden expulsiones masivas, o cosas así. Sin embargo, la rapidez con que los grandes partidos han tomado posiciones en el «caso Vic», incluso exagerando sus términos, sugiere la existencia de ganas, por unos y por otros, de hincar el diente como materia prima electoral al asunto de la emigración. Y aleja, temo que de modo definitivo, aquel consenso por el que clamaban González cuando ya no era presidente y Zapatero cuando empezaba a serlo. En lugar de consenso habrá combate, y con grandes apuestas. Vic es un primer cruce de guantes.