Oviedo, J. A. O. / J. A. A.
El anuncio de Air Europa de que no recibirá contraprestación en forma de convenio de promoción turística a cambio de los tres vuelos diarios que ofrecerá entre Asturias y Madrid a partir del próximo 1 de junio ha causado sorpresa. Sobre todo después de que la empresa Easyjet renunciara hace dos años, cuando la crisis económica aún no había estallado, a esa misma línea con el argumento de que no era rentable. Y es que otras autonomías de la cornisa cantábrica desembolsan una media de 700.000 euros por cada conexión aérea nueva en forma de convenios de promoción turística con compañías de «bajo coste».
Las compensaciones económicas a las compañías que operan con aeropuertos regionales están prohibidas pero la fórmula, totalmente legal, utilizada por diversas comunidades para garantizar conexiones aéreas en sus aeropuertos regionales, pasa por la firma de convenios de promoción turística. No se trata, ni mucho menos, de un mecanismo novedoso. De hecho, el Principado ha destinado unos 300.000 euros al año a un convenio de esas características con Easyjet, una compañía que explotó la conexión Asturias-Madrid, hasta que renunció porque no era rentable pese a tener índices de ocupación del 80 por ciento, según recordó ayer el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces. En la actualidad, esa compañía de bajo coste sólo ofrece conexiones entre Asturias y Londres.
La crisis económica ha encarecido el precio de las conexiones de bajo coste. Cada destino de vuelo barato de Ryanair, líder europeo del sector, cuesta entre medio millón y 700.000 euros anuales en convenios de promoción turística, un cálculo que toma como referencia el último acuerdo de colaboración suscrito entre la compañía aérea irlandesa y el Gobierno de Cantabria. Sin ir más lejos, el Ejecutivo de la comunidad vecina destina más de cuatro millones de euros anuales, mientras que la Xunta de Galicia ha anunciado una inversión de 4,5 millones de euros para captar vuelos, en su caso preferentemente internacionales, con distintas capitales y ciudades europeas.
«El Gobierno asturiano no se puede permitir subvencionar billetes de avión en la actual situación económica», aseguraron a este periódico fuentes del Ejecutivo. Las condicionantes económicas fueron precisamente el argumento esgrimido hace apenas una semana por el consejero de Infraestructuras, Francisco González Buendía, para explicar las dificultades de lograr más vuelos entre Asturias y Madrid con los que romper el monopolio de Iberia que, a juicio de los usuarios, impuso unos precios abusivos que no se corresponden con la calidad del servicio que presta. Buendía dijo entonces que no era «el mejor momento» para alcanzar acuerdos con las compañías aéreas, aunque insistió en que su departamento negociaba «intensamente». El encargado de esas negociaciones es Julián Bonet, director de Transportes y ex consejero de Industria.
La supresión de la conexión de bajo coste con Madrid menguó las cifras del aeropuerto de Asturias
El aeropuerto de Asturias cerró el ejercicio de 2009 con un descenso cercano a los 200.000 pasajeros, respecto al año anterior, cuando utilizaron las instalaciones 1.529.459 viajeros.
Aunque las cifras definitivas de 2009 aún no han sido facilitadas, AENA prevé un volumen de pasajeros para la terminal asturiana de 1,3 millones de usuarios.
En estos dos últimos años, la mejora del tren a Madrid, con la entrada en servicio de los Alvia, permitió al ferrocarril absorber los 150.000 pasajeros que perdió la conexión aérea.
El número de viajeros en trenes Alvia ha crecido un 65%.