PEDRO DE SILVA
En el político la gente quiere ver algo de mago, o al menos de ilusionista, y confía en que cuando peor está todo saque un conejo de la chistera. Entonces dice ¡aaahhh! y renueva la fe en el político. Estas cosas no se explican en las escuelas de verano de los partidos, que son fábricas de burócratas, no de políticos. Si un político no sabe sacar el conejo cuando hace falta la gente antes o después se deshace de él. A Obama le ha llegado el momento, y a Zapatero también. Si Obama saca un conejo de la chistera que le permita replantear bien la reforma sanitaria, tiene la legislatura expedita, y quizá también la siguiente. Si Zapatero consigue seducir a la mortecina Europa, y logra que prenda de nuevo el fuego europeísta, puede que eso le ayude a recobrar también el carisma en casa. Desde luego en el asunto del conejo cuenta también la suerte, pero un político sin suerte es como una flor sin agua.