ARTURO ROMÁN
La canallesca no da respiro, ni aquí ni al otro lado del charco. Un ejemplo. A Santiago Piñera, de orígenes colungueses y nuevo presidente de Chile, no le han dado tiempo ni a entrar en el Palacio de la Moneda para hacerse con las riendas de la nación y ya le han encontrado una oveja negra en su árbol genealógico. Se trata de su hermano Miguel, al que una revista yanqui lo ha calificado de «parrandero» por dedicarse a la música. El hermano del mandatario chileno se lo ha tomado con humor. «Mi trabajo y pasión es la música, y la música es de noche», asegura el hermanísimo, conocido en sus círculos como el «Negro» Piñera. La revista le compara con otros hermanos de presidentes, en este caso de EE UU, como el de Jimmy Carter, que llegó a cobrar una buena suma de Libia en tiempos en los que las relaciones entre ambos países no eran las mejores. Para compensar, halagos de Vargas Llosa sobre el líder del clan Piñera: demócrata convencido, católico y aun así no contrario a la píldora del día siguiente ni a los matrimonios gays. ¿Alguien da más?