José García Solanes.
Oviedo, José Luis SALINAS
-No cesa el debate sobre la necesidad de un cambio estructural en el modelo de la economía española...
-Tenemos una economía muy desequilibrada y hemos estado viviendo muchos años con defectos estructurales. Pero esos defectos han estado escondidos, no han sido aparentes o no los hemos querido ver porque vivíamos en una situación en que la disponibilidad de bienes y servicios, la facilidad con la que los comprábamos, apenas nos imponía ninguna restricción gracias al crédito abundante y barato facilitado por estar en la Unión Monetaria Europea. El Banco Central Europeo ha adoptado durante los últimos años unas políticas de expansión del crédito y de bajada de tipos de interés que, por un lado, nos han venido muy bien porque nos ha permitido estimular la actividad económica, pero por otro lado nos han hecho meternos en una ilusión excesiva y unas expectativas extremadamente exageradas de cómo iba a evolucionar la economía. Pensábamos que esta situación en la que podíamos seguir consumiendo, invirtiendo en inmuebles o viajes iba a continuar de forma ininterrumpida. Durante los últimos diez años creíamos que los árboles podrían llegar hasta el cielo. A las autoridades tampoco les ha interesado despertarnos de este sueño porque les permitía dar la impresión frente al mundo de que España estaba creciendo muy bien. De hecho, nuestro país era tomado como modelo por los países del este europeo.
-¿Sigue España, pese a la crisis, con un exceso de peso del ladrillo en su economía?
-La industria de la construcción estaba desaforadamente activada en España, lo cual permitía emplear una mano de obra muy grande y mucha de ella importada, porque no necesitaba cualificación. Al mismo tiempo, a las autoridades les venía bien este incremento porque más construcción es igual a más licencias, más impuestos y, por lo tanto, más ingresos, lo que hacía aumentar las arcas de todos los ayuntamientos. Era un modelo de desequilibrio en el que todo el mundo quería participar: los jóvenes que compraban su piso ya amueblado, porque con las bajas hipotecas les daba para todo, las empresas de la construcción, las autoridades públicas... Hasta que se ha visto que esto no podía seguir así. El Banco de España dio señales de que esto era una burbuja, el Gobierno también las daba y parecía que se iban a poner en marcha unas medidas para suavizar el aterrizaje. Fue en ese momento cuando llegó la crisis, y es ahí donde hay un corte radical del crédito y nos vemos obligados a aumentar nuestras tasas de ahorro.
-¿Qué medidas considera que se deben adoptar para lograr superar la recesión?
-Hay dos acciones. Una es la urgente, en la que hay que salvar los muebles como sea y procurar que la sacudida en el desempleo sea lo menor que se pueda y que la gente que queda en el paro pueda tener la mayor asistencia posible. El gasto público tiene que aumentar en un momento en el que los ingresos van cayendo y esto hace que se dispare el déficit público. Estas son medidas urgentes, pero que no pueden ser indefinidas. La otra vía es tomar medidas para cambiar el modelo productivo, ya hemos visto que el basado en la industria de la construcción es el pan para hoy y el hambre para mañana, y el hambre ya ha empezado. Tenemos que sentar las bases para un modelo en el que España tenga más que decir en los mercados internacionales, debemos explotar nuestras ventajas comparativas. Hay que buscar actividad con una apertura de mercado importante como las industrias de construcción de vías del AVE, la de generación de energía eólica o de material sanitario. Hay que buscar el turismo de calidad, y no de masas en torno a un campo de golf.
-En sus conferencias habla de que la clave de la recuperación debe estar en potenciar las ventas en el extranjero.
-El tirón más importante de la recuperación tiene que venir del sector exterior. Está muy deteriorado y cuando veamos que este sector tira mucho será porque tenemos una actividad interior con un buen nivel. Lo que se necesita es un compromiso más fuerte entre los partidos políticos. El Gobierno no puede seguir fijando parches contra la crisis ni aplazando las reformas, ni la oposición puede seguir diciendo que ninguna medida vale. Ambas posturas son erróneas.
-¿Hay alguna región que esté llamada a tirar del carro de esta recuperación?
-Tienen que empezar a tirar aquellas menos afectadas por la construcción, las zonas del Levante están muy afectadas por la especulación inmobiliaria y les va a costar más. Por eso su tasa de paro es más elevada. Las zonas en las que hay otro tipo de industria son las que probablemente saldrán a flote antes. De todas maneras, España va en el mismo barco y dependemos mucho de nuestro entorno económico. Si Europa despega pronto, nosotros tampoco tardaremos en hacerlo porque compartimos un mismo ciclo económico.
-¿Y dentro de este contexto económico en qué posición considera que está Asturias?
-Tiene una tasa de desempleo menor que la media y todo dependerá de las actividades industriales sustitutivas de la minería y la agricultura que puedan activar la economía, y de sus exportaciones.
-¿Una posible subida de los tipos de interés podría acabar con las expectativas españolas para salir pronto de la crisis?
-Una subida de tipos en estos momentos sería contraproducente. El crédito es escaso, las empresas apenas tienen acceso a él y si lo encarecemos sería perjudicial para las familias. No está justificada porque las expectativas de inflación no son muy fuertes y eso es lo que guía al Banco Central Europeo (BCE) a subir los tipos.
-El denominado «Grupo de los Cien» reclama una urgente reforma del mercado laboral.
-El mercado de trabajo tiene que cambiar su forma de funcionar y no necesariamente con el abaratamiento del despido. Tiene que ser más flexible y menos discriminatorio. No es lógico que algunos trabajadores tengan unas indemnizaciones por despido exageradamente altas en comparación con otros países europeos. Considero que hay que crear un contrato único con costes de despido intermedios similares a los europeos y que las indemnizaciones a los parados incorporen estímulos para buscar empleo más activamente. Serían altas cuando se queda sin empleo e irían bajando a medida que no se encuentra empleo. La prueba más evidente de que el mercado de trabajo español no funciona bien es que en una situación similar de crisis tenemos un 40 por ciento más de desempleo que el resto de países de la zona euro.
-Los expertos y organismos internacionales auguran que la recuperación del empleo en la economía española será lenta.
-La modificación del mercado laboral en España no se va a hacer con toda la celeridad que quisiéramos, con lo que la recuperación puede ser más lenta. Y se habla incluso de que habrá que llegar hasta 2012 para ver signos de recuperación, y más para verlos en el mercado de trabajo.
Perfil.
José García Solanes.
José García Solanes es catedrático de Economía de la Universidad de Murcia. Ha realizado varios estudios sobre la evolución de la economía en la Unión Europea (UE) y de las regiones españolas. Recientemente García Solanes ofreció una charla en la Facultad de Económicas de la Universidad de Oviedo para hablar sobre las salidas a la recesión.