ARTURO ROMÁN
La portavoz del Gobierno y consejera de Administraciones Públicas, Ana Rosa Migoya, predicó el pasado sábado con el ejemplo a favor de las políticas de conciliación de la vida familiar y laboral. La Consejera llegó a la rueda de prensa sobre la implantación de la TDT en Asturias acompañada de su hijo. El chaval no tenía clase y su madre, como tantas otras que se ven obligadas a compaginar su actividad laboral con su dedicación familiar, tuvo que hacerse cargo del peque que, de lo más aplicado, siguió la comparecencia y las explicaciones de su madre ante los medios de comunicación desde una de las butacas de la sala de prensa del edificio de la Presidencia. Entre los asuntos del día a los que la portavoz debió dar respuesta estaba la polémica levantada por el presidente del PP asturiano, Ovidio Sánchez, sobre «las relaciones gratificantes» que se pueden recibir en los viajes a Cuba. No es la primera vez que los socialistas concilian actividad pública y vida familiar. Areces, ejemplo, ya estuvo acompañado de su hijo en la visita de Brad Pitt a Avilés.