Oviedo, J. A. O.
La discutida gestión de la carrera profesional de los funcionarios del Principado, aprobada justo antes de las últimas elecciones autonómicas y anulada posteriormente por los jueces, está en la base del cese, a petición propia, de Luis Iturrioz como viceconsejero de Modernización y Recursos Humanos de la Consejería de Administraciones Públicas. Fuentes internas del departamento que titula Ana Rosa Migoya, que heredó el entuerto a su llegada desde el área de Cultura del Ejecutivo, no dudan en criticar con dureza y hasta calificar de «inexplicable» cómo llevó este asunto el ya flamante gerente de la Empresa Municipal de Transportes Urbanos de Gijón (Emtusa). Es más, su gestión la relacionan directamente con la salida del Gobierno de uno de los hombres más cercanos al presidente Areces, con quien debutó políticamente en el Ayuntamiento gijonés.
Pese a las reticencias de la dirección de la FSA, Iturrioz llegó al Ejecutivo regional con fama de ser un experto en la gestión de asuntos de financiación especialmente complicados. Álvarez Areces, que confiaba plenamente en él por su gestión al frente de la Coordinación General de Servicios del Consistorio de Gijón, le nombró, en 1999, consejero de Administraciones Públicas y Asuntos Europeos. Sólo dos años después, en una decisión sorprendente y nunca suficientemente explicada, pasó a ser viceconsejero, primero en Economía y luego en Administraciones Públicas. Para justificar lo que pareció una degradación en toda regla, fuentes del Gobierno dejaron entrever que su labor resultaba más efectiva en un segundo plano que en primera línea. Es decir, que alejado de los focos era mucho más eficaz.
Con todo, el de la función pública no fue el único episodio polémico en el paso de Luis Iturrioz por el Gobierno. Encargado de la modernización informática de la Administración, provocó graves tensiones con la dirección regional del PSOE por la adjudicación de los sistemas a una determinada empresa.
El resto queda para la especulación. Hay fuentes que achacan el cese a las malas relaciones personales entre Iturrioz y Ana Rosa Migoya. Tampoco faltan quienes relacionan esta salida con un primer movimiento de retirada del núcleo más duro del «arecismo». Lo que no deja de resultar sorprendente es que no haya sustituto para Iturrioz y que su Viceconsejería haya sido eliminada, lo que deja claro que, por lo visto, no resultaba imprescindible para la acción de gobierno.