Gijón, J. MORÁN
Justo en el día en el que comenzó a circular el borrador del anteproyecto de ley de Libertad Religiosa, el nuevo arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, mantenía ayer las últimas despedidas en Huesca y Jaca y se recogía en retiro espiritual previo a tomar hoy la carretera camino de Asturias.
Ya al final de la jornada, y a preguntas de LA NUEVA ESPAÑA sobre dicho borrador, Sanz Montes manifestó no conocerlo, pero reflexionó acerca de que, «como es lógico, en temas fronterizos no siempre coincidimos con cualquier gobierno, pero dado que son las mismas siglas, las del PSOE, en otra época sí que había un entendimiento razonable, aunque también hubiera sus discrepancias; pero lamentablemente eso no sucede ahora».
Sanz Montes llega hoy a las cinco de la tarde a Colombres (Ribadedeva), primera escala antes de tomar posesión de la diócesis asturiana, mañana a las doce del mediodía, en la catedral de Oviedo.
En términos similares a los expuestos a este periódico, el nuevo arzobispo ha declarado que «con otros gobiernos socialistas no habíamos tenido esta hostilidad, aunque tuviésemos legítimas discrepancias». Lo manifestó en la publicación diocesana «Esta Hora», que ayer mismo era difundida por toda Asturias. Respecto a esta situación, agrega que «me resulta claro que ante determinadas opciones legislativas, campañas ofensivas y un desencuentro en cuestiones esenciales como son la vida, la educación o la familia, parece que el cristianismo molesta, estorba y se tendría que liquidar. Al menos esa impresión da».
Sin embargo, en la citada publicación también afirma que «si la fe cristiana resulta molesta y se la quiere arrinconar de mil modos, significa que está viva, que tiene algo que anunciar o denunciar». De lo contrario, «al poder de turno no le disgustaría nuestra posición cristiana; es más, hasta nos la llegarían a subvencionar».
En cuanto a su agenda inmediata en Asturias, Sanz Montes comentó a este periódico que «esta primera semana la dedicaré a citas institucionales y con los medios de comunicación», y que, por tanto, no podrá dedicarse a establecer los primeros nombramientos diocesanos de su equipo de gobierno, vicario general y vicarios episcopales.
«No llevo la lección aprendida ni he hecho un estudio sobre Asturias y su Iglesia», explicó Sanz Montes en el sentido de que «podría haber estudiado dos o tres informes o haber pedido un dossier sobre la diócesis, pero con honestidad debo decir que estos dos meses han sido maratonianos». El nuevo arzobispo, hasta ahora mitrado de Huesca y de Jaca, fue nombrado titular de Oviedo por la Santa Sede el 21 de noviembre de 2009.
«He preferido conocer la realidad de Asturias pisando la tierra que me acoge y mirando a la gente a la que tengo que acompañar», agregó. «Es una razón de respeto hacia una realidad que no está enlatada ni empaquetada, sino que tengo que descubrir». De este modo, «no llegas con el préstamo de una información que no deja de hipotecarte e incluso de condicionarte».
En la citada revista «Esta Hora», Sanz Montes se fija también objetivos como «introducirme en los trabajos realizados sobre el sínodo diocesano para poder culminar del mejor modo posible lo que del mejor modo ya ha comenzado».
Su prioridad es que «teniendo en cuenta que la labor y la misión del sacerdote son insustituibles, habrá que seguir recuperando esa corresponsabilidad con los laicos de la que ya se hablaba en el Concilio Vaticano II». Por ello, «los sacerdotes y los seminaristas deben tener un lugar preeminente en mi acompañamiento».