Oviedo,
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Oviedo,
Agencias
Los numerosos asturianos que veranearían cerca del almacén de residuos nucleares extreman la cautela al enfrentarse a la propuesta de las localidades vallisoletanas de Santervás de Campos y Melgar de Arriba, a unos 46 kilómetros de Valencia de Don Juan. Es el caso de Marisol Cañón, con casa en la localidad leonesa, que asegura que «yo no votaría en contra», y confía en las garantías de seguridad y en la cantidad de pueblos que han mostrado su intención de acoger el almacén. «No preocupará si da vida a esas localidades, si les aporta riqueza y se lleva a cabo con todas las garantías», afirma. «Aquí las distancias tampoco son tan grandes y, en el fondo, si hay un problema podría afectarnos a todos».
Alberto Masip, hostelero mierense con un ático en Valencia de Don Juan, asiente a que la iniciativa «puede ser económicamente buena para el pueblo que la acoja», pero reconoce que oír hablar de residuos nucleares cerca de casa «asusta un poco». De todos modos, remata, «supongo que no lo harán a ciegas y si hay tantos pueblos interesados, por algo será. También habrán mirado la otra parte, el posible perjuicio». Olga Madera, natural de Lada, pasa todos los veranos en su casa de Valencia de Don Juan. «Últimamente no se habla de otra cosa más que de los "cementerios nucleares". A mí, en principio me produce desconfianza. Se sabe tan poco de lo que puede pasar», cuenta la mujer. «No obstante, yo creo que los que tienen que opinar son los que viven allí, no los veraneantes», asegura Olga Madera.
Donde no cabe un almacén de residuos nucleares es en Asturias. En plena oleada de ofertas planteadas desde toda España para hacerse con la contraprestación económica que acompaña al almacén, el Principado no lo quiere cerca. Así lo dicen algunos alcaldes con el argumento de que no hay una superficie de terreno que se adapte a las necesidades de la instalación, aunque entienden, en general, que haya ayuntamientos que lo pidan por motivos económicos. Las razones, no obstante, se aproximan a las que condujeron al rechazo, hace algunos años, del proyecto de instalación de una central nuclear en la Concha de Artedo, en Cudillero.
«Aquí no parece que tenga mucho sentido», afirma el alcalde de Vegadeo, el socialista Juan Antolín Rato. «No por el espacio, aquí no tenemos esa superficie de terreno disponible para una instalación de este tipo y, además, no parece que esta comarca sea la más apropiada para instalar algo así». Sin salir del Occidente, tanto el alcalde de Navia como el de Coaña aseguraron desconocer qué repercusión podría tener para la comarca un «cementerio atómico», pero se mostraron contrarios a proponer a sus respectivos municipios como candidatos. «Lo primero que tendría que hacer un alcalde que desee un silo nuclear es informarse de sus repercusiones», indicó el coañés Salvador Méndez. Su homólogo en Navia, Ignacio García Palacios, mostraba la misma inquietud: «Ni lo hemos pensado». A juicio del regidor de Grandas, Eustaquio Revilla, «para la Asturias del Paraíso Natural un "cementerio atómico" sería "una barbaridad"».
En Siero Juan José Corrales rechaza de plano la instalación, aunque se muestra comprensivo con los ayuntamientos que están pugnando por albergar la. «Esto denota la desesperación que hay en muchos ayuntamientos», dice. Su colega de Noreña, César Movilla, dice no tener ni siquiera una opinión formada al respecto de una cuestión, que ve «más técnica que política». Por el mismo camino, el presidente de la Mancomunidad de la Comarca de la Sidra, Alejandro Vega, apunta que el tipo de poblamiento propio de sus municipios no los hace aptos para albergar este tipo de infraestructuras.
Nueve localidades, de Cataluña, las dos Castillas, Extremadura y la Comunidad Valenciana han solicitado hasta ahora un «almacén o cementerio de residuos nucleares». El plazo de candidaturas terminó ayer por la noche, en medio de una tormenta política sobre el método para elegir la ubicación.
Las corporaciones municipales de Melgar de Arriba y Santervás de Campos (Valladolid), ambas a poco más de una hora de Oviedo, Torrubia de Soria (Soria), Villar del Pozo (Ciudad Real) y Abalá (Cáceres) aprobaron ayer concurrir a la convocatoria del Ministerio de Industria, como hicieron en días pasados los ayuntamientos de Yebra (Guadalajara), Ascó (Tarragona), Villar de Cañas (Cuenca) y Zarra (Valencia). Una vez concluido el plazo del ATC (almacén temporal centralizado) habrá una evaluación técnica llevada a cabo por el Ministerio de Industria y entonces el Gobierno tomará una decisión, teniendo en cuenta las mejores condiciones para ubicarlo, razones de seguridad y el «nivel de consenso», según dijo ayer María Teresa Fernández de la Vega.
Castilla y León
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