Colombres, R. DÍAZ
«Nuestra tierrina abre las puertas a su pastor. Bendito sea». Una pancarta con esa leyenda y la fecha de ayer presidía una carpa instalada en la «Quinta Guadalupe», la finca del Archivo de Indianos de Colombres, en la que los vecinos del concejo de Ribadedeva ofrecieron al nuevo arzobispo la espicha de bienvenida. Fue un acto plenamente popular, preparado y organizado por un grupo de lugareños que aportaron toda la «materia prima».
Fueron habitantes de la zona los que prepararon los pinchos y los postres que se ofrecieron al máximo dirigente de la Iglesia de Asturias y a sus acompañantes. Fue una espicha a sextaferia. Tortillas de toda clase, empanadas, fritos de pescado, huevos rellenos y fiambres, por un lado, y bizcochos, pasteles, rosquillas y galletas, por otro. No faltaron los refrescos, la sidra ni el café. Raúl Granda actuó como escanciador. Fue quien le ofreció a Jesús Sanz Montes el primer culín de sidra de su nueva etapa como arzobispo de Oviedo. «Está muy buena», le dijo el Arzobispo al improvisado echador tras vaciar el vaso.