Oviedo, José A. ORDÓÑEZ
El sistema que propone el PP como alternativa a la construcción de una incineradora en el Principado ya está siendo utilizado en otras comunidades autónomas, entre ellas el País Vasco y Andalucía, y, además, ha despertado el interés de algunas de las principales eléctricas del país, sobre todo para los procesos con biomasa. En líneas generales, el modelo consiste en realizar un tratamiento mecánico biológico de la fracción resto de la basura que se genera en Asturias, de forma que se obtenga un combustible sólido recuperado (CSR), con capacidad para ser utilizado como combustible secundario en procesos industriales, tanto en centrales térmicas como en cementeras.
Según los expertos que trabajan en este sector, la reconversión de los residuos sólidos en combustible tiene varias ventajas. A su juicio, se trata de un modelo de gestión más sostenible, que mejora la estabilidad del mercado energético, reduce el grado de dependencia energética exterior e incorpora beneficios medioambientales, por la sustitución de combustibles fósiles y la reducción de emisiones de dióxido de carbono (CO2), el gas que más contribuye al efecto invernadero, gracias a la biomasa incluida en el combustible sólido recuperado.
Desde las empresas eléctricas se apunta que la posible utilización de CSR resulta «muy interesante», especialmente para proyectos de combustión en los que se utilice biomasa. Fuentes del sector explican que el combustible de residuos resulta rentable con «condiciones regulatorias favorables».
La alternativa a la incineradora que propone el PSOE y que tanto rechazo provoca en sus socios de gobierno de IU fue planteado por el alcalde de Oviedo, Gabino de Lorenzo, que lleva la voz cantante del partido en este polémico asunto. El regidor ovetense ha calificado de «absolutamente falsos los datos que aportan quienes defienden la incineradora», criticando que la FSA y el Gobierno apoyen el equipamiento mientras «ocultan deliberadamente» lo que le va a costar al ciudadano. De Lorenzo subrayó que «lo que la Unión Europea reclama es que se separen los diferentes tipos de basuras» y presumió de que los ovetenses son «los únicos» del Principado que lo hacen.
Beneficios
Los defensores de la reconversión de los residuos sólidos urbanos en combustible secundario para centrales térmicas o cementeras aseguran que se trata de un modelo más sostenible, que da mayor estabilidad energética y que contribuye a frenar el efecto invernadero al limitar las emisiones de CO2.
Condiciones
El sector eléctrico ve muy interesante la posibilidad de utilizar este tipo de combustible, sobre todo en procesos de combustión con biomasa. No obstante, vinculan su rentabilidad a que las condiciones regulatorias sean favorables.