PEDRO DE SILVA
El estadio gijonés de El Molinón, laboratorio de semántica futbolera, inventó en su día el «así, así, así gana el Madrí» y ahora acaba de sacar una versión con el «así, así, el Barça gana así», a raíz de una pifia arbitral. Sin embargo, como suele pasar con las versiones, la inventiva es poco ambiciosa. Una propuesta algo más sutil y, por decir de algún modo, categorial sería ésta: «Ande o no ande, gana siempre el grande». O bien, jaleando con retranca: «Barça, Barça, Barça, y el pito de comparsa». Y otra, algo complicada de corear: «Al pequeño y al gorrión, perdigón, aunque sea en El Molinón». El mismo nombre El Molinón muestra una honrada voluntad de sacar pecho, de ponerse grande para conjurar la modestia del molino de marras. En cambio, Camp Nou y Bernabeu, con ese arco final (ou, eu), suenan a cuerno, el que siempre nos meten por ahí los dueños de esos campos.