OVIEDO, J. MORÁN
El primer acto diocesano del arzobispo Jesús Sanz Montes consistió ayer -tras la toma de posesión del sábado y la visita al santuario de Covadonga del domingo- en participar en la jornada de formación permanente del clero que se celebraba en el Seminario de Oviedo. Sanz Montes, a la derecha de la fotografía, junto a José María Hevia, asistió a la oración inicial de la mañana.
Hace casi 2.000 años que existen obispos, pero las particularidades celebrativas cuando acceden a sus diócesis no están prescritas en ninguna parte, exceptuada la liturgia. En la sede ovetense, siempre peleona, la atención a los invitados a la toma de posesión del arzobispo Jesús Sanz Montes suscitó notorias discrepancias desde semanas antes de su inicio de ministerio episcopal, el pasado sábado, en la catedral de Oviedo. No obstante, ninguna de las decisiones cuestionadas correspondió al propio Sanz Montes, cuya entrada en Asturias fue preparada por una comisión organizadora dentro de la curia de Oviedo.
La mesa y la fonda crearon las discrepancias, ya que arciprestes y sacerdotes se mostraron contrarios a que la comida de celebración del sábado o el alojamiento de los mitrados asistentes al acto -dos cardenales y 37 arzobispos y obispos- se realizara en dependencias ajenas a la diócesis. Según la opinión de esos arciprestes y curas, los prelados tenían que haber sido alojados en el Seminario o en la Casa Diocesana de Ejercicios de Meres (Siero), o en la de Latores, de las Esclavas del Sagrado Corazón. Sin embargo, la curia diocesana optó por reservar habitaciones el un hotel ovetense de cuatro estrellas.
Del mismo modo, la comida de honor -a continuación de la misa del sábado en la Catedral- tenía que haberse ofrecido con medios domésticos, es decir, en el Seminario, señalaron los mismos arciprestes y sacerdotes. Dicha comida se celebró en la plaza de Trascorrales de Oviedo, después de que el alcalde, Gabino de Lorenzo, ofreciera las dependencias y los servicios municipales de la antigua lonja del pescado. Ambas cuestiones -la del hotel y la de Trascorrales- fueron muy debatidas en la comisión organizadora, de modo que al no hacerse luz sobre ellas, la cuestión fue examinada en el Colegio de Consultores y en el de Arciprestes. Al final, predominaron criterios prácticos o de atención a la gentileza del Ayuntamiento ovetense.
Alojar a los mitrados en un hotel próximo a la Catedral, el Regente, y ofrecer la comida en unas dependencias también cercanas evitaba los desplazamientos. A la comida de Trascorrales asistieron unas 230 personas. «Y apreciamos la gentileza institucional del Ayuntamiento y por eso aceptamos la invitación», señalan en la curia de Oviedo, donde consideran que el asunto de mesa y fonda ya está superado.