Lne.es » Asturias
 Noticia anterior   Noticia siguiente 
Conversaciones en invierno 

Jesús Arango
Economista y escritor  

«Recuperar la mitad del territorio que no se usa duplicaría la renta agraria en Asturias»

«Los montes comunales suman 500.000 hectáreas y en la mayoría de los casos la propiedad no está clara»
«La leyenda del minifundio asturiano es falsa; las grandes tierras se arrendaban a colonos divididas en parcelas»

 10:58  
Enviar
Imprimir
Aumentar el texto
Reducir el texto
«Recuperar la mitad  del territorio que no se usa duplicaría la renta agraria en Asturias»
«Recuperar la mitad del territorio que no se usa duplicaría la renta agraria en Asturias»  

Oviedo,

María José IGLESIAS

Jesús Arango (Los Cabos, Pravia, 1947), presenta hoy, a las ocho de la tarde, en el Real Instituto de Estudios Asturianos, el libro «Montes comunales en Asturias y otras cuestiones agrarias». La obra, prologada por Pedro de Silva, ex presidente del Principado y articulista de LA NUEVA ESPAÑA, es el fruto de dos años de trabajo enmarcados en un proyecto de la Fundación Universidad de Oviedo, financiado por la Consejería de Medio Rural.

-Ha dedicado dos años a investigar los montes comunales asturianos. ¿Sorprendido?

-He sacado al ruedo un tema que lleva siglos pendiente. Es urgente determinar los derechos de propiedad de la mitad del territorio asturiano. He abordado el problema partiendo de los concejos y la importancia desigual que tiene la cuestión en unos y otros. Una de las premisas para que una sociedad se desarrolle es que estén claros los derechos de propiedad. Recuperar la mitad del territorio regional que no se usa duplicaría la renta agraria en Asturias.

-¿Qué más dicen las cifras que ha recopilado?

-En 30 concejos la mitad de los montes son colectivos, del orden de 400.000 hectáreas. Los comunales suman 500.00 hectáreas, el 48 por ciento de Asturias, y en la mayoría de los casos la propiedad no está clara. Es un tema que no está en la agenda política. Históricamente estos terrenos se han dedicado al ovino, que se adapta mejor que el vacuno a las pendientes asturianas, y a la madera.

-Si medio millón de hectáreas no tiene un dueño claro, surgirán problemas tarde o temprano.

-Me pregunto qué va a pasar ahora que se implantan tantos parques eólicos. Habrá reclamaciones. Hay mucho dinero en juego.

-Lo raro es que no las haya habido ya...

-Tras la Guerra Civil vinieron las grandes repoblaciones. Los ayuntamientos se apropiaron de muchos montes poniéndolos a su nombre. En Onís y Llanes muchos vecinos emigraron porque quedaron sin pastos. La situación no es igual en toda Asturias. En 1924 en Pravia, Somiedo o Caso se autorizaron entidades menores para gestionar los montes. El gran problema está en el Occidente. En Cangas del Narcea hay 41.000 hectáreas de pro indiviso. Con esa fórmula todo debe decidirse por unanimidad

-Muy democrático.

-La unanimidad no es democrática nunca. Eres propietario si eres vecino. No puedes dejarlo en herencia. Antes no pasaba nada. Se repetía el modelo y los cultivos de generación en generación.

-Imagine que la propiedad del monte se ordena. ¿En qué cambiaría Asturias?

-Aumentaría la producción de leche y carne. Se generarían miles de empleos. También habría que crear nuevas instituciones.

-¿Para quién?

-Para nuevos habitantes que a lo mejor llegarían hasta de otros países. Sería bueno recopilar las ordenanzas de pasto que había en todos los concejos. Elinor Ostrom, Nobel de Economía, pone como ejemplo de gobernanza de los bienes comunes el tribunal de aguas de Valencia. En Asturias había algo parecido.

-¿Por ejemplo?

-En los pastos se entraba por sorteo. El árbol que plantabas era tuyo pero el suelo no. Eso daba lugar a un derecho. Estos muchachos nuevos de los espacios protegidos, cuando hacen esos planes de usos, deberían tener en cuenta las ordenanzas, un sistema muy refinado de siglos de observación. De ellas viene el prindado o la prohibición de los cercados.

-¿Qué solución propone?

-Que se abra una comisión en la Junta General del Principado para estudiar y ordenar este tema. La gente tiene hectáreas a su alrededor y no sabe si son suyas. Muchos abogados han vivido de los pleitos de los montes. Las reclamaciones más frecuentes son para apropiarse parcelas o transformar monte en pastizal. Todavía me acuerdo la que se organizó en Tueres y Merillés (Tineo) cuando fui consejero. Hubo que tirar los cercados.

-Como en el lejano Oeste.

-Se prohibía cercar porque el terrazgo era colectivo, ese aprovechamiento había que dejarlo libre. Luego están los finxos que se mueven por las noches o los pleitos del paso de antojana. El nacimiento del municipio arrebató a los pueblos la propiedad. En la aldea no hacían falta papeles.

-¿La palabra «comunal» implica siempre bien público?

-De por sí, el término comunal es impreciso. Estos montes eran públicos y privados. Dentro de ellos existen varias modalidades. Por un lado están los vecinales y los «mano común» -completamente fuera de lugar porque la sociedad para la que se pensaron ya no existe-. Los pro indiviso vienen del derecho romano. El caso es que factores como la creación de los municipios quitó protagonismo a las aldeas. La gente en los pueblos fue desplazada del aprovechamiento de esos terrenos. Cuando vas a un pueblo y preguntas de quiénes son los montes, los paisanos contestan que del Icona o de la Forestal, organismos que han desaparecido y que nunca han sido propietarios. Existe un gran desconocimiento.

-...Y confusión. Probablemente muchos propietarios no saben que lo son.

-En Belmonte hay un buen ejemplo. Un monte de 50 hectáreas, un pro indiviso, está a nombre de 120 propietarios. Por supuesto que muchos no lo saben. En muchos casos estas propiedades no se dejaban en los testamentos. Bastaba la palabra, la costumbre de uso.

-Esa figura del pro indiviso es típica del Occidente. ¿Por qué?

-Porque esas propiedades proceden de los monasterios, de subastas que se realizaron en muchos pueblos de forma colectiva, a veces a través de intermediarios que representaban a alguien. Cornellana, Corias y Obona eran grandes terratenientes. La Braña de Buspol, en Salas, es un antiguo foro de la casa de Miranda, asentada en Belmonte y Grado.

-¿Asturias era latifundista?

-Exacto. La leyenda del minifundismo asturiano es falsa desde el punto de vista histórico. Pero esas grandes propiedades se arrendaban a colonos divididas en pequeñas parcelas. Fue el origen de la casería. Era una medida inteligente. El colono pagaba sus rentas en especie. De ahí vienen las pequeñas explotaciones agrarias asturianas. Esa renta forzaba a los campesinos a cultivar cereales, que esas tierra no estaban preparadas para dar. El trigo panificable llegaba a los monasterios y señoríos. Ellos vendían todo el grano para hacer pan. En la Junta General se regulaban esos intereses. Movían millones.

-¿Ese modelo económico ralentizó el desarrollo agrario?

-Claro, es que cuando hablamos de montes no nos referimos sólo a espacios ligados al bosque. Eran y son grandes extensiones de pasto. En realidad, sustentaban un sistema de explotación atroz en el que los propietarios cedían sus propiedades para que trabajasen otros. Hacían que la gente viviese en la miseria.

-Los propietarios asturianos corrían menos riesgos que los terratenientes del Sur.

-En el Sur había jornaleros, no colonos. Los terratenientes de la Cornisa asumían menos riesgos, cobraban en especie. La gente ignora que Asturias era la región más pobre de España. Ahora lo es menos de lo que dicen las estadísticas. Había una pobreza extrema. Cervantes hablando de Sevilla pone a los asturianos en lo más bajo. La culpa la tuvo ese sistema de colonos.

-Al menos la casería se convirtió en propiedad del campesino.

-Sí. Pero era una propiedad insuficiente. La casería se dividía y se dedicaba a cultivos inadecuados.

Perfil
El abuelo escritor, que fue profesor y político.

Jesús Arango, autor del libro «Montes comunales en Asturias», fue profesor de Economía en la Universidad de Oviedo, miembro del Consejo Económico y consejero de Agricultura entre 1982 y 1987. En esos años se forjó la «leyenda Arango». Su palabra es oro agrario. Ahora ejerce de orgulloso abuelo de dos nietos ingleses, Marco y Sofía. A ellos, a los campesinos y a tres históricos socialistas -Honorio Díaz, José Antonio de Taranes y Juan Manuel de Caleao-, está dedicada la obra que presenta esta tarde.

«Propongo que se abra una comisión en la Junta para estudiar y ordenar la propiedad de los montes comunales»

«Estos muchachos que diseñan los espacios protegidos deberían tener en cuenta las antiguas ordenanzas de pastos»

COMPARTIR
 
  HEMEROTECA

HACE 25 Y 50 AÑOS

Portadas La Nueva España

Portadas de La Nueva España

Las portadas de hoy de La Nueva España hace 25 y 50 años

     CONÓZCANOS: CONTACTO |  LA NUEVA ESPAÑA |  CLUB PRENSA ASTURIANA |  PUNTOS DE VENTA |  PROMOCIONES    PUBLICIDAD: TARIFAS| AGENCIAS|CONTRATAR  
Lne.es y La Nueva España son productos de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de La Nueva España. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.


  Aviso legal
  
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca  | Empordà  | Faro de Vigo  | Información  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Tenerife  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  | Levante-EMV  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas  | Euroresidentes  | Lotería de Navidad