Gijón, R. V.
Las viejas butacas de El Molinón han pasado a mejor vida, igual que lo hicieron las del antiguo Tartiere cuando en el año 2000 cerraron las puertas del viejo campo ovetense. Por aquel entonces, el alcalde de Oviedo, Gabino de Lorenzo, gestionó el destino de las sillas blanquiazules. Más de cien de ellas fueron a parar a la Peña Bolística de Noreña y a la Peña Bolística El Arenal de Pumarabule, en Siero.
Ahora Gijón también cede el asiento. El concejal de Deportes del Ayuntamiento de Gijón, José Ramón Tuero, ha incluido entre las actividades de su equipo técnico del Patronato Deportivo Municipal la organización logística del reparto de los viejos asientos de El Molinón. Las miles de butacas rojas y blancas que ya no tienen cabida en ese Molinón que cambia de imagen a golpe de talonario son, sin embargo, oro para quienes están acostumbrados a seguir los partidos de su equipo desde la frialdad y la dureza del hormigón. El mismo valor que le dieron en el 2000 los aficionados del Oviedo. «Para nosotros recibir aquellas sillas fue como recibir las joyas de la Corona», asegura Desiderio Díaz, presidente de la Peña Bolística de Noreña.
Hasta la fecha, desde el club gijonés se han entregado asientos a los clubes de fútbol del Roces, Quinta San Eutiquio, Lloreda y Gijón Industrial. Incluso algunas decenas de asientos se han ido para el campo del Laciana, en León. «Su concejal fue uno de los primeros que se interesó», matiza Tuero para explicar el salto de la frontera asturiana. Y como la apuesta por el reciclaje empieza por uno mismo, el Patronato Deportivo Municipal se llevó alrededor de 800 asientos para colocar en el remodelado Palacio de Deportes de La Arena. No es la primera vez que la política de austeridad del gobierno de Paz Fernández Felgueroso se ceba sobre las sillas. Sin ir más lejos, se vendieron al público las viejas butacas del teatro Jovellanos antes de remodelarlo. En el caso de El Molinón la demanda se antepuso a la oferta. Las llamadas al Ayuntamiento o al Sporting fueron tantas que, al final, se optó por poner orden en el asunto.
Los interesados deben hacer una solicitud por escrito al Patronato Deportivo Municipal, que irá atendiendo esas peticiones por orden y según la disponibilidad, ya que no todas las butacas que se están retirando de El Molinón están en condiciones de seguir en activo. Una vez concedidas, los beneficiarios del regalo se tienen que hacer cargo del traslado.
Es difícil ver coincidir en algo al Sporting y al Real Oviedo, pero, al menos en esto, los dos rivales han optado por la misma fórmula. Todo sea por sentarse a gusto.