Oviedo, Raquel L. MURIAS
La planta incineradora prevista en Asturias será la segunda más grande de España, sólo por detrás del horno de Galicia, y con la misma capacidad que la planta de quema de residuos proyectada para la ciudad de Barcelona y su área metropolitana. La incineradora de Serín -la que defiende el PSOE desde el Gobierno del Principado y la misma que su socio en el Ejecutivo regional (IU) ha bautizado como la «macroincineradora»- tendrá una capacidad para quemar 450.000 toneladas de residuos al año y permitirá a la región no tener que depender de ningún vertedero de residuos urbanos, tal y como ocurre en otras regiones. Cogersa aspira a una solución global y económica, ya que, según fuentes del consorcio de gestión de residuos, ampliar la planta después sería más caro. El proyecto de incineradora está cuantificado en 200 millones.
En Madrid y en Cantabria, donde las plantas son más pequeñas en capacidad, tienen que recurrir al uso de vertederos para tratar la fracción resto y los residuos industriales no peligrosos. Las incineradoras se les han quedado pequeñas. Sin embargo, si la capacidad de la incineradora de Serín es de las mayores del país es porque, según Cogersa, el modelo centralizado del Principado quiere mantenerse y no se quiere depender de ningún vertedero como complemento a la incineradora.
Para Cogersa, «la clave del éxito está en analizar si las incineradoras de otras comunidades autónomas han solucionado el problema de la gestión de la fracción resto (los residuos que no pueden reciclarse) que se tenía antes de construirlas o si, por el contrario, han puesto un simple parche y han tenido que seguir abriendo vertederos, llevar la basura a otras provincias e incluso pensar en ampliar las plantas incineradoras», explica el gerente de Cogersa, Santiago Fernández. Por esta razón, el horno previsto para Asturias será más grande que la mayoría de los instalados en España.
Si la planta de Serín ya estuviese hoy en marcha, sería la segunda más grande de España, sólo por detrás de la planta de Galicia, con una capacidad de 550.000 toneladas. Barcelona sí que contará con un horno de la misma capacidad que Asturias, una instalación cuya puesta en marcha está condicionada a la ampliación de las tasas de reciclaje. Pero aunque las cifras de la Ciudad Condal y Asturias sean las mismas, los resultados difieren.
Y es que hay que tener en cuenta la población y las toneladas de residuos que genera el territorio sobre el que trabajará la incineradora y el modelo de gestión de cada comunidad para hacer la comparativa entre plantas. A pesar de que el horno de residuos barcelonés será igual que el de Serín, en la capital catalana se quemará el 80% de los residuos urbanos, mientras que en Asturias, según el gerente del Cogersa, Santiago Fernández, se incinerará en torno al 45%. «Cogersa propone para 2015 un moderno sistema de tratamiento de los residuos urbanos donde el reciclaje y la valorización energética sustituyen al vertedero, que sería la opción más tradicional, pero también la que menos contribuye al medio ambiente y la última opción en la jerarquía europea de residuos», explica el gerente de Cogersa.
Otra comunidad que busca también terminar con todos los vertederos de residuos sólidos urbanos y centralizar el servicio es Mallorca. La planta de residuos de Palma, que hoy tiene una capacidad de 300.000 toneladas, estará quemando 680.000 toneladas al año con la puesta en marcha de un segundo horno. Cuando las dos incineradoras estén trabajando a su máxima capacidad, desaparecerán todos los vertederos de residuos sólidos urbanos de la isla.
Santiago Fernández defiende como más adecuada una capacidad de 450.000 toneladas para el horno de Asturias. IU y los ecologistas rechazan una incineradora de estas dimensiones. Cogersa quiere evitar situaciones como las que ocurren en otras provincias, como Vizcaya, donde la incineradora se hizo de menor capacidad que la asturiana (280.000 toneladas anuales) pero está saturada y ya piensan ampliarla. Su funcionamiento se combina con varios vertederos de residuos urbanos, como los de Lemoiz y el de Igorre, así como con vertederos de residuos asimilables a urbanos para las empresas. Cogersa quiere liberarse de la dependencia del vertedero.