Mieres del Camino,
David MONTAÑÉS
El secretario de organización de la FSA, Jesús Gutiérrez, regresó ayer «al lugar del crimen», la Casa del Pueblo de Mieres, el escenario en el que a mediados de semana colgó, aunque algo torcido y de soslayo, el cartel de presidenciable a su jefe, el mierense Javier Fernández. Lo hizo, además, acompañado del propio secretario general de la Federación Socialista Asturiana, que acudió a clausurar una jornada sobre autónomos, evento tras el que se parapetó para sortear cualquier pregunta relacionada sobre su futuro político. Allí estaban también los responsables de las dos principales agrupaciones de las Cuencas, Balbino Dosantos (Mieres) y Constantino Fernández (Langreo). El recibimiento fue efusivo, con guiños de complicidad bien medidos, ya que nadie se salió del guión. No se resbaló ni una palabra de apoyo, dentro de un ambiente más que cordial, incluso cariñoso. «De momento no hay debate, tras el verano será el momento de hablar del candidato», fue la frase recurrente. Disciplina de partido.
Javier Fernández y Jesús Gutiérrez llegaron juntos al citado acto cuando éste ya prácticamente tocaba a su fin. A pie y sonrientes, pero con ninguna intención de dar explicaciones. En la plaza exterior de la Casa del Pueblo los esperaba un batallón de periodistas, una barrera de cámaras y bolígrafos que sortearon con la misma resuelta capacidad de evasión, a la espera de un mejor final, que acreditaron Butch Cassidy (Paul Newman) y su compinche Sundance Kid (Robert Redford) en «Dos hombres y un destino». El consejero de Industria, Graciano Torre, fue de los pocos que asumieron un papel con diálogo, aunque con necesidad de subtítulos: «El problema no es qué decir, es cómo, puedo contestar "no comment" o, simplemente, "no hago comentarios"».
Constantino Fernández optó por defender una imagen de unidad interna, rechazando que exista una «corriente de opinión arecista» en el partido, matizando que la única existente es la del «Partido Socialista Obrero». Jesús Gutiérrez dejó claro que lo que tenía que decir lo dijo días antes, aunque tuvo tiempo para mantener una breve y amigable conversación con Armando Fernández Natal, uno de los hombres fuertes del SOMA. Al término del acto, Javier Fernández departió con los presentes y, sin comentarios, abandonó la Casa del Pueblo, el escenario donde se supo que su decisión «ya está tomada».