Oviedo, J. A. O.
La empresa Talgo, suministradora de los Alvia que cubren el trayecto entre Asturias y Madrid, tiene en estudio diversas fórmulas para evitar la congelación de los rodales de los trenes cuando se registren bajas temperaturas, circunstancia que obliga a realizar transbordos en Valladolid ante la imposibilidad de utilizar el intercambiador de ancho de vía de la estación de Campo Grande. La solución que tiene más visos de prosperar es la instalación de un sistema de aire caliente, manejado por los maquinistas, que evite la aparición de placas de hielo en los bajos de los convoyes.
Los Alvia salen de Asturias por una vía de ancho ibérico y en Valladolid pasan a la del AVE. Para adaptarse usan el intercambiador ubicado en la estación de Campo Grande. Se trata de un dispositivo por el que los convoyes pasan a una velocidad de 15 kilómetros por hora, mientras un sistema mecánico abre o cierra los rodales. El problema aparece cuando esas piezas llegan heladas o cubiertas de hielo, obligando a los pasajeros a cambiar de tren.
Renfe ha probado, sin éxito, diversos remedios para acabar con este problema, que entre el 8 y el 12 de enero, en pleno temporal, obligó a realizar transbordos en 73 servicios de Alvia, tanto a Asturias como a Cantabria, y afectó a 17.400 pasajeros, según la compañía.