Sencillamente perfecto
Los que entienden de caballos, entre ellos periodistas de revistas como la británica «Horse Magazine», destacan que «Pelayo» exhibe todas las características de un purasangre en grado superlativo. La cabeza, la configuración de las patas, el color... Todo en él es perfecto.
Duro exilio ecuestre
Como tantos asturianos, «Lord Pelayo» se ha ido a Madrid para lanzar su carrera. En el Hipódromo de la Zarzuela entrena y se prepara al más alto nivel. Ahora lleva mes y medio en su mansión de Asturias, un confortable «box» del Centro Hípico El Asturcón. Cada día Ignacio Fernández o su preparador, Hernando López, se lo llevan a galopar al Naranco. «Subimos y bajamos la ladera, se lo pasa pipa, le encanta estar en Asturias». No será por falta de mimos. Su mantenimiento cuesta 3.000 euros al mes. Fernández espera compensarlos con creces con los premios de las carreras, que, si todo va bien, pueden superar los dos millones de euros.
Ilustre parentela
Los hermanos y primos de «Pelayo» viven en Newmarket (Sufolk), epicentro mundial de las carreras, donde habitan los ejemplares de los Windsord y donde se organizan competiciones todas las semanas. La hípica es la segunda industria en el Reino Unido. Otra parte de la familia está en las cuadras del sultán de Dubai y su esposa, Haya de Jordania.
La «nieta» de la reina Isabel
En El Asturcón no se siente solo. En un box cercano se encuentra «Vetusta», hija de una de las yeguas más queridas de la reina Isabel II. Otra de las estrellas de la cuadra Ignacio Fernández. La princesa del centro ecuestre se lleva a las mil maravillas con el lord equino asturiano, que, de momento, sigue teniendo las patas sobre la tierra.