Posada es villa complementaria de la de Llanes. Nace de un concejo grande, amplio por montañoso, alargado entre la mar y el Cuera, cuya complejidad interna permite más de una centralidad. Posada es un ejemplo de cómo, desde mediados del siglo XIX, sobre un cruce de caminos rurales se crea un artefacto de comercio, equipamientos y servicios que evoluciona hasta construir una pequeña villa que hoy aprovecha el empuje del turismo y la necesidad de suelo equipado por parte de empresas de viejo y nuevo cuño. En cualquier caso, para ser villa no sólo fue necesario el cruce de caminos. Para evolucionar, Posada necesitó, sobre todo, iniciativa humana confiada en el futuro y, por ello, capaz de asumir riesgos.