PEDRO DE SILVA
La mugre tiene sus derechos, y es incluso un antídoto frente a la pureza, la asepsia, la tiranía de lo impoluto, igual que ratas, cucarachas o piojos cumplen su tarea en la organización social. Pero cuando sube demasiado el nivel freático de la mugre se pone en peligro la salud. La voz de la mugre suele ser chillona y su discurso es el insulto. La mugre entra hoy por las cañerías de internet en esos libelos vejatorios y anónimos de la ciberchusma que aparecen en los comentarios al pie de cualquier noticia, o por la pantalla de televisión cuando exhibe la bronca, los insultos y el culto a las miserias humanas como material didáctico. Pero la mugre llega, sobre todo, como un «reality show» inacabable, en las mil historias de la corrupción, económica o política. El nivel de la mugre está demasiado alto hoy en España y algo debería hacer todo el mundo para bajar ese colesterol del malo.