Santa Cruz de Tenerife / Oviedo,
N. VAQUERO / J. A. A.
«La visita de Paulino Rivero a Cuba es un disparate absoluto». Esta simple frase le ha costado el cargo de portavoz parlamentario del PP en Canarias a Miguel Cabrera Pérez-Camacho. El diputado popular cuestionaba con esas palabras la visita oficial que realizó la semana pasada a la isla caribeña el presidente regionalista canario, del que los populares son socios de gobierno. Le ha salido caro a Pérez-Camacho hacer una crítica casi idéntica a la que recientemente hizo el presidente del PP asturiano, Ovidio Sánchez, a quien sus compañeros de partido han secundado. No tanto así la patronal asturiana FADE y los socialistas.
Sánchez fue mucho más punzante que Pérez-Camacho al hablar de Cuba y del viaje que en abril girará a la «perla del Caribe» el presidente Areces al frente de una nutrida delegación formada por empresarios, sindicalistas y cargos institucionales varios. El presidente de los populares asturianos no se cortó un ápice: «No sé qué negocios se pueden hacer en Cuba, desde luego no de tipo empresarial, aunque no dudo de que haya otras relaciones tremendamente gratificantes», reprochó Sánchez. A posteriori, se deleitó con un juego de palabras sobre «las escasas resistencias de penetración» que podrían tener los empresarios asturianos en el mercado cubano, algo que irritó especialmente a la FADE.
Pero como la política es el arte de lo posible, la estrategia popular en Asturias sale muy cara en Canarias por las servidumbres propias de los gobiernos de coalición. «Se trata de una opinión personal», se apresuró a corregir el líder del PP en las Islas, José Manuel Soria, sobre las manifestaciones de su diputado, Pérez-Camacho, a quien finalmente, el sábado, forzó a abandonar la portavocía del Grupo Popular.
«La verdad es que a Pérez-Camacho no le faltó razón al referirse a la dictadura del régimen castrista», señalan algunos compañeros del partido, quienes recuerdan al mismo tiempo que en 2004 La Habana negó la entrada a la isla del encargado de relaciones internacionales del PP, Jorge Moragas. El equipo de Fidel Castro consideró entonces que el dirigente popular no era más que un «enemigo de la Revolución».
Pérez-Camacho ha decidido ahora guardar silencio. «Lo único que puedo decir es que voy a seguir defendiendo la esencia ideológica del PP», comentó ayer, al tiempo que reiteraba que no dudó ni un momento en poner su cargo a disposición del partido tras considerar que había perdido la confianza de Soria. El ya ex portavoz del Grupo Popular en la Cámara regional precisó además que sólo cuestionó el viaje del presidente canario a un país «dictatorial», en el que centenares de personas permanecen encarceladas por su ideología contraria a la dictadura castrista. En este caso las «resistencias de penetración» serían puramente ideológicas.
No era la primera vez que Pérez-Camacho ponía en un brete a Soria con comentarios que colocaban al borde del precipicio al pacto de gobierno que mantienen populares y nacionalistas en Canarias. Sin embargo, resulta chocante que haya sido una crítica al régimen castrista la que haya provocado la destitución de este diputado, el único que puede presumir de no cobrar «ni un euro» por su labor en la Cámara.
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Ex portavoz del PP en Canarias
«La visita de Paulino Rivero es un disparate absoluto»
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Presidente del PP en Asturias
«No sé qué negocios se pueden hacer allí, aunque no dudo de que haya otras relaciones tremendamente gratificantes»