Oviedo, J. L. S. / L. G.
El Ministerio de Fomento trabaja en una «reprogramación» de sus inversiones hasta 2013, un ajuste que, según ha reconocido el Gobierno asturiano, afectará a infraestructuras asturianas como la vía rápida La Espina-Ponferrada o el túnel del Fito. Los empresarios y sindicatos temen que esta reprogramación pueda añadir dificultades al despegue de la economía regional, complicando la recuperación de algunas actividades industriales y poniendo en riesgo el empleo en la construcción.
Aunque el ministro de Fomento, José Blanco, ha señalado que están a salvo las obras del AVE asturiano y los tramos pendientes de la Autovía del Cantábrico, un descenso general de la obra pública en el país puede afectar a industrias de Asturias como las cementeras de la sociedad Tudela Veguín, «buque insignia» del Grupo Masaveu, o a la siderúrgica Arcelor, entre otras. La producción de las tres plantas de los Masaveu (dos en Asturias y una en León) descendió con intensidad el pasado año, aunque la caída fue menor que en aquellas zonas de España donde, como en el Levante, el hundimiento de la construcción residencial ha sido más grave. «Lo que ocurra con la obra pública este año será clave para nosotros», señaló a este diario Julio Peláez, director general de Tudela Veguín, S. A. En particular, el negocio cementero de los Masaveu, que sostiene un millar de empleos, puede estar condicionado por la programación de la construcción del AVE, tanto en Asturias como en Castilla y León y en Galicia, las tres regiones donde principalmente opera la compañía.
Las factorías asturianas de Arcelor-Mittal alcanzarán en las próximas semanas el 90% de producción gracias en parte a la obra pública. La multinacional siderúrgica acaba de adjudicarse dos contratos, por valor de 50,8 millones de euros, para la construcción del carril para los tramos del AVE entre León y Ponferrada, y entre Caudete y Alicante. Precisamente, la fabricación de carril para el tren de Alta Velocidad ha sido uno de los negocios de Arcelor que mejor funcionaron en los últimos meses.
En general, la licitación de obra pública mantuvo un buen tono en la región en 2009, que ayudó a que el sector de la construcción amortiguara en parte el impacto de la caída de la edificación de viviendas, según la patronal CAC. Su presidente, Serafín Abilio Martínez, ha alertado de que un recorte de la inversión del Estado agudizaría las dificultades de las empresas y la destrucción de empleo.