Oviedo, J. L. S. / R. L. M.
Las asturianas tienen una menor presencia que los varones en el mercado laboral asturiano y ocupan puestos de trabajo con mayores tasas de temporalidad. Eso dicen las estadísticas. Aún así, la destrucción de empleo que ha provocado la crisis se ha cebado más con los hombres que con las féminas. Según un estudio que presentó ayer el sindicato Comisiones Obreras (CC OO), a finales del pasado año, el más duro en clave de crisis, en el Principado hubo una media de 65.200 desempleados, de los cuales 32.100 (el 49 por ciento del total) eran mujeres. El informe reconoce que «la fuerte destrucción de empleo registrada entre los varones ha provocado que éstos hayan pasado a ser mayoría entre la población desempleada, contrariamente a lo que venía ocurriendo en años anteriores». El paro ha cambiado de sexo, al menos en la estadística.
A nivel nacional la situación es análoga. Un estudio que divulgó el Ministerio de Trabajo señala que «el empleo femenino está siendo menos afectado por la crisis que el masculino». De hecho, la recesión económica ha eliminado miles de puestos de trabajo en la industria o la construcción, dos sectores ocupados mayoritariamente por los hombres. Aún así, el informe del sindicato asturiano asegura que el número de mujeres en paro creció en 7.800 personas en la región, lo que supone un ascenso del 31,9 por ciento en comparación con el año anterior, debido a que la destrucción de empleo ha terminado por extenderse a los servicios, en el que se concentra la mayor parte de la ocupación femenina.
A pesar de las fuertes dificultades económicas la tasa de paro de las asturianas sólo ha crecido en 1,05 puntos en los últimos cuatro años, mientras que la de los varones se incrementó en 4,56 puntos. Aún así, la tasa sigue siendo superior entre las féminas asturianas (14,47 por ciento) que entre los hombres (12,55 por ciento). Según el estudio de la central sindical en la región hay casi 65.600 asturianas con edades comprendidas entre los 25 y los 54 años que no trabajan fuera de su hogar ni buscan trabajo. Comisiones denuncia que esto se debe a las dificultades que tienen las féminas para conciliar la vida profesional con la personal. Y señalan: «En Asturias, el colectivo de mujeres que no participa en el mercado laboral por dedicarse en exclusiva a las tareas domésticas ha experimentado un repunte en el último año rompiendo la tendencia de ejercicios anteriores».
El fuerte ciclo expansivo que venía registrando la economía española durante los años previos a la crisis económica había propiciado la creación de numerosos puestos de trabajo en el sector servicios. El inicio de dificultades en el mercado laboral provocó, según denunció ayer el presidente de CC OO en Asturias, Antonio Pino, «que se haya frenado la incorporación de las mujeres al mercado laboral».
La mayor parte de las mujeres desempleadas de la región tiene una buena cualificación. Según el informe, siete de cada diez tienen estudios secundarios, mientras que el 22 por ciento son tituladas universitarias. Aún así sigue engrosándose el número de mujeres que forman parte del denominado desempleadas de larga duración, es decir, que llevan más de un año apuntadas al Servicio Público de Empleo (antiguo Inem). En concreto, seis de cada diez personas en paro de larga duración que hay en el Principado son mujeres. Ana María Alonso, responsable del área de la mujer del sindicato, puso el acento en que las diferencias salariales entre hombres y mujeres en Asturias «continúan siendo de las más altas de España».
El Instituto Asturiano de Estadística y el Instituto Asturiano de la Mujer presentaron ayer, por primera vez de forma conjunta, un estudio que desvela muchas claves de la presencia de la mujer en Asturias y de su perfil. Ellas son mayoría, suponen el 52% de la población; tienen una mayor esperanza de vida, 83,8 años, que supera en siete años a la de los hombres; se casan con una media de 30, 2 años, contra los 32,6 años de los hombres; son madres a los 31,3 años, de media, y tienen 1,08 hijos, frente al 1,46 de la media nacional. Además, las mujeres tiene una percepción más negativa de su estado de salud, ya que el 27 por ciento considera que su salud no es buena frente al 20 por ciento de los varones. Las dolencias que más les afectan a ellas son las varices y la depresión, mientras que las enfermedades circulatorias y los tumores son las que más les afectan.