Oviedo, Efe / R. L. M.
Aznar no se arrepiente de la «peineta», levantar de forma obscena el dedo corazón manteniendo la mano cerrada con el revés hacia fuera, que dedicó a los jóvenes que le increparon en su visita a la Facultad de Económicas de la Universidad de Oviedo el 18 de febrero, donde participó en una conferencia invitado por Nuevas Generaciones. Ni se arrepiente ni rectifica y asegura que volvería a hacerlo. El ex presidente del Gobierno ha manifestado en una entrevista concedida al diario italiano «Il Giornale» que «con las personas descaradas la respuesta debe ser descarada». Aznar añadió que «para nada me arrepiento, me río de ellos».
El gesto políticamente incorrecto del ex presidente del Gobierno no ha dejado indiferente a nadie. De hecho, desde que se produjo, su famosa «peineta» sigue siendo materia de debate en las tertulias políticas. Mientras que unos, como la vicepresidenta del Gobierno María Teresa Fernández de la Vega, aseguraron que el gesto de Aznar «no ayuda mucho a mantener el respeto»; otros, como Rajoy (presidente del PP), creen que la «peineta» no deja de ser «una anécdota» y que Aznar será recordado por su «buena gestión». El origen de la «peineta» se remonta a Grecia, pero es uno de los gestos de insulto más frecuentes hoy en día.