Esta información ha sido elaborada por: J. E. Mencía (Oviedo), J. A. ORDÓÑEZ (Pola de Siero), J. M. CEÍNOS (Gijón).
La crisis de Siero agita las aguas en el río del socialismo asturiano. El sector afín al SOMA advierte de que la fractura que se vive en el PSOE de Siero puede tener réplicas en el ámbito regional y consecuencias para la dirección de la Federación Socialista Asturiana (FSA), que encabeza Javier Fernández, que casi con toda seguridad será el próximo pretendiente socialista a la Presidencia del Principado.
«Es evidente que cuando alguien da el primer paso, es muy posible que haya alguien más que también se lo empiece a plantear», señaló ayer Julio Carretero, número dos del PSOE en Siero en los pasados comicios municipales. El edil vinculado al SOMA, expedientado para expulsión del PSOE por no haber renunciado a suceder a Corrales en favor de Ángel García, «Cepi», contestaba así a una pregunta sobre el efecto que podría tener la crisis sierense en el socialismo regional, un enfrentamiento fratricida que, en último término, ha facilitado el acceso del PP a la Alcaldía del cuarto concejo de Asturias, a poco más de un año para las próximas elecciones municipales.
Carretero hizo estas declaraciones acompañado de los otros tres ediles afines al SOMA. Se trata de Ángela Llende, que también afronta un expediente de expulsión del partido, y Herminio Llamedo y Yoya Álvarez, éstos últimos ya en el Grupo municipal de No Adscritos.
La posición de Carretero y sus ediles fieles parece ser compartida por un sector del PSOE afín al SOMA-FIA-UGT, que lidera José Ángel Fernández Villa, cuyo opinión intentó pulsar sin éxito ayer LA NUEVA ESPAÑA. «Tal parece que el lío está servido», señaló, no obstante, un dirigente del antes denominado sector guerrista, que comparó el «espectáculo» de Siero, con el dimitido Juan José Corrales sentado de nuevo en la mesa de la dirección local dando ruedas de prensa, con la película «Avatar», una cinta de James Cameron repleta de seres imposibles. «La verdad es que no puedes sentir indiferencia ante un caso así y puede que alguno lleve una sorpresa por no saber sumar», recalcan de forma críptica a modo de velada amenaza.
Aunque son pocos los que creen que la crisis de Siero pueda acarrear efectos internos en el PSOE regional, porque el SOMA «no tiene soldados suficientes», no escasean las críticas con la actuación de la dirección socialista en el céntrico concejo asturiano y, por elevación, hacia la actuación diseñada desde Santa Teresa, calle ovetense que aloja la sede de la FSA, para hacer frente al problema. «Algunos han demostrado su bisoñez» o «han faltado experiencia, tacto y capacidad negociadora», reconocen varios dirigentes, entre los que no faltan incluso algunos próximos al javierismo, que parecen querer hacer, así, examen de conciencia.
No van más allá. «Puede haberse gestionado mal el problema, pero actualmente no hay nadie en el partido capaz de poner en duda el liderazgo hegemónico de Javier Fernández», señala un destacado socialista que aboga, no en vano, por buscar una solución consensuada en Siero con, por ejemplo, una gestora de concentración.
«No puede excluirse a nadie, porque Carretero puede ser muchas cosas, pero nunca ha sido un desleal a las siglas socialistas», añaden. «La amenaza es un pataleo, no hay relevancia orgánica que pueda afectar a las posiciones mayoritarias de la FSA ni de otras agrupaciones locales», apunta otro dirigente en referencia a las palabras de Carretero.
Diferencias más patentes hay al valorar quién está detrás del choque fratricida. Dos lecturas principales. Una circunscribe el caso exclusivamente a Siero y lo achaca a los problemas entre el sector afín al SOMA y los «corralistas». Mientras otra sostiene que la gente de Carretero está alentada desde La Salve, sede del SOMA en Langreo, y la dirección local, con Roberto Morís, Javier Morán y un omnipresente Corrales al frente, por la FSA.
Por el contrario, las coincidencias llegan al valorar el alcance del siniestro. El efecto más claro es que «la crisis daña seriamente la imagen del PSOE con vistas a las próximas elecciones». «Está claro que si la situación no se reconduce y perdura, la que sale afectada es la imagen de Javier Fernández, que tiene uno de sus grandes patrimonios en la unidad lograda en el partido. El PSOE no puede permitirse ofrecer una cara de división en las próximas elecciones», añaden. «La decisión de los afines al SOMA sólo beneficia al PP y hay que desenmascarar cuanto antes estas actitudes. El partido no suele perdonar la deslealtad», subraya otro de los líderes socialistas consultados ayer. «Esta gente debe ser expulsada de inmediato, a la calle», señalan los más atrevidos.
Carretero no parece tener la misma opinión. Ayer aseguró que los ediles del SOMA no se plegaron a las exigencias de la dirección socialista «por principios» y «por ideales». Sobre esa base, culpó de lo sucedido a «la incompetencia de la comisión ejecutiva federal, la falta de tacto de la FSA y la prepotencia de la ejecutiva municipal», a la que exigió la «dimisión inmediata». Además, también reclamó la apertura de expedientes a los cuatro concejales socialistas que en el pasado Pleno de investidura prefirieron votar en blanco antes que apoyarle, pese a que, tal y como apuntó, «yo era el candidato oficial del PSOE en esa sesión». En último término, la cabeza visible del sector del SOMA en el concejo sostiene que la crisis pudo evitarse con más diálogo, postura que comparten otros dirigentes.
Todos ellos dejaron claro que no piensan renunciar al acta de concejal, como les reclama la ejecutiva local, y, además, defendieron su actuación en la crisis política a raíz de que el ya ex alcalde Corrales presentara la dimisión, tras sufrir un accidente de tráfico con el coche oficial a altas horas de la madrugada y dar el triple de alcoholemia de lo permitido legalmente.
Por su lado, Javier Fernández indicó que «ya pedí perdón a los ciudadanos por el espectáculo y por no haber respondido a las expectativas; lo que tendremos que hacer a partir de ahora es las cosas bien».