Oviedo, R. L. MURIAS
El Museo Etnográfico de Grandas de Salime quedará «desplumado» en poco tiempo (entiéndase en el sentido literal de la palabra) y es que el nuevo director del Museo Etnográfico de Grandas de Salime, Francisco Cuesta, quiere deshacerse de las «seis pitas ponedoras y un gallo», que introdujo hace algunos años el ex director del complejo etnográfico, José Naveiras Escanlar, Pepe el Ferreiro.
Con esta operación, el famoso inventario del museo de Grandas de Salime, ese que, supuestamente, dejó sin puesto a Pepe el Ferreiro porque no lo llevó a cabo, perderá siete piezas y muchos huevos, ya que las gallinas, propiedad oficial de la consejera de Cultura del Principado de Asturias y presidenta del patronato del museo de Grandas, Mercedes Álvarez González, están ahora inventariadas. «Son piezas que forman parte del museo», explicó ayer en declaraciones a este periódico Francisco Cuesta.
Sin embargo, las pitas y el gallo tienen los días contados en el museo. Cuesta aseguró que está «en contacto con varias asociaciones de animales para que se lleven las gallinas porque pienso que éstas no son las condiciones ideales para tener unos animales. Aunque ya sé que muchos me dirán que sólo son unas gallinas...».
Pero más allá de la pérdida de las pitas del Ferreiro, el museo de Grandas de Salime perderá también una producción diaria de una docena de huevos, los que ponen las gallinas y que hasta hace pocos días se tiraban a la basura. «Como las gallinas son propiedad del museo tirábamos los huevos, pero desde hace algunos días se los damos a los Servicios Sociales del concejo, que se encargan de dárselo a las familias que tienen necesidades», añadió Cuesta.
Antes, en época del Ferreiro, los huevos acababan en la sartén de la familiar Naveiras Escanlar. «Yo se los ofrecía a los empleados, pero si no los querían me los llevaba yo, ¿qué iba a hacer, tirarlos?», comenta Pepe el Ferreiro, que asegura que no entiende «qué manía le da ahora a la gente de no querer comer los huevos de las pitas que andan sueltas, las pitas de toda la vida», explica el ex director y creador del museo de Grandas de Salime.
Al hilo de esta cuestión, Pepe el Ferreiro recuerda que hace algún tiempo alguién llevó al Parlamento europeo el problema del trato que deben tener las gallinas y asegura que los parlamentarios griegos se echaron a reír cuando se planteó el asunto. «Se reían porque en Grecia las pitas andan sueltas, como en Grandas», apunta el ex director del museo grandalés.
Las seis gallinas y el gallo que todavía viven en el museo llegaron con una intención didáctica, porque «todos los museos etnográficos de Europa tienen animales salvajes y a los niños les encantaban», asegura el Ferreiro, que se ríe de que el nuevo director tenga intención de deshacerse de estos animales. Y con ironía apunta: «Bueno, las pitas están secuestradas. Porque si secuestraron el museo, pues a ellas lo mismo. Yo pienso que lo que tiene que preocuparles es que se le vea la pluma a la consejera de Cultura. Las de las pitas son las de siempre», remata el Ferreiro.
Desde que se produjo el cambio de dirección del museo de Grandas mucho se ha hablado del inventario que el Ferreiro nunca hacía de las innumerables piezas que había ido recolectando y recuperando a lo largo de los años, hasta convertir al museo en un referente cultural y turístico de todo el occidente asturiano. Ahora, una vez acometido el inventario del centro grandalés, siete «piezas» se van a quedar fuera del museo: las seis pitas y el gallo.