Oviedo, J. A. ARDURA
«Ni ha dimitido, ni yo he esperado que dimita por esta razón». El consejero de Economía, Jaime Rabanal, zanjó con esa respuesta las preguntas formuladas por el diputado del PP, Pelayo Roces, acerca de la situación de Francisco Villaverde, el gerente de la empresa pública de servicios Serpa, que el pasado mes de febrero triplicó la tasa autorizada de alcohol en sangre, en un control de alcoholemia en Gijón. El diputado popular preguntó al consejero Economía en el Pleno de la Junta, celebrado ayer, si Villaverde presentó su dimisión o va a ser destituido por ese motivo. El asunto tenía su morbo porque la situación de Villaverde, ex diputado socialista próximo a Vicente Álvarez Areces y actualmente gerente de una sociedad participada por el Principado, tenía ciertas similitudes con los casos del ex alcalde socialista de Siero, Juan José Corrales, y del diputado popular en el Congreso, Nacho Uriarte. Todos ellos dieron positivo en controles de alcoholemia, pero sólo Corrales dimitió.
El consejero de Economía echó en cara a Pelayo Roces que «políticamente debe ser interesante para ustedes meter el dedo con este asunto», pero rechazó que el positivo de Villaverde al volante deba tener consecuencias en forma de dimisiones. «Es un asunto privado, con independencia del juicio moral que usted quiera hacer. Nada tiene que ver con el trabajo y el desempeño de sus funciones. Serpa es una sociedad anónima que se rige por el derecho privado y la infracción de la que se habla está castigada en el Código Penal y tiene sus consecuencias».
La explicación de Jaime Rabanal no satisfizo las expectativas del diputado popular, que recalcó en varios momentos de su intervención que el ex diputado, ahora gerente de Serpa, triplicó la tasa de alcohol en sangre cuando iba al volante de un coche de la sociedad. Pelayo Roces, además, basó buena parte de sus reproches y exigencia de responsabilidades en que la citada sociedad «es una empresa 100 por ciento del Principado y Villaverde es su apoderado, según consta en el Registro Mercantil».
El «cara a cara» Rabanal-Roces adquirió su mayor intensidad cuando el diputado del PP levantó el tono de su voz para manifestar: «Villaverde fue cazado in fraganti mientras utilizaba medios públicos y borracho. La honradez la juzgan los ciudadanos cada cuatro años, el respeto y el prestigio personal nos lo tenemos que ganar día a día y usted ha perdido hoy un día para ganárselo», reprochó Pelayo Roces, en un tono enérgico para solaz de algunos compañeros de la bancada popular, que no todos, que asintieron con palmas desde sus escaños, caso de Cristina Coto, Marcial González o Emilio Pérez Cueva, entre otros. «Mi reputación personal creo que la tengo a salvo. Nada tiene que ver con este asunto», respondió el consejero Rabanal. «Ha podido ser un error, una infracción, pero fue algo que ocurrió fuera de sus horas de trabajo. Por lo tanto, ni doble moral, ni escarnios públicos, ni juicios. Tiene su sanción y también una responsabilidad pecuniaria», sostuvo el consejero de Economía, quien también pidió a Pelayo Roces que «no me haga responsable de la conducta de los empleados, salvo que incida en el desarrollo de la compañía». Para finalizar, Rabanal precisó que Serpa «no tiene ni un euro en ayudas del Presupuesto del Principado. Esa sociedad vive de lo que hace y punto final».
Sólo unos minutos después, una de las señorías que batió palmas desde su escaño, reconocía a un parlamentario del PSOE que «eso le pasa a cualquiera; el que esté libre de culpa que tire la primera piedra».