Oviedo, Luján PALACIOS
Pese a que los responsables de su instalación aseguran que los «fotorrojos» son totalmente fiables y que no se sanciona si no ha habido infracción, un juez ha dado hace poco la razón a un conductor que recurrió una multa en Avilés.
El juicio, celebrado en Juzgado de lo contencioso-administrativo de Oviedo, sirvió para puntualizar que puede haber desfases entre el semáforo y los tiempos en que se dispara la cámara. El conductor que recurrió la sanción estaba seguro de que no había rebasado el semáforo cuando éste se encontraba en rojo, sino en ámbar.
El juez le ha dado la razón al avilesino, que fue multado con los preceptivos 150 euros y la retirada de cuatro puntos del carné. Su argumentación se basó en que los cálculos son incorrectos porque se basan en secuencias de imágenes, y a su vez, en una supuesta velocidad de 50 kilómetros por hora. Pero, según su defensa, no se puede demostrar que ésa fuera la velocidad a la que circulaba su vehículo.
El presunto infractor también había solicitado los datos técnicos de la cámara que efectuó el disparo, pero no pudo acceder a ellos, según aseguró.
En todo caso, los responsables de los semáforos indican que casos como éste son excepcionales y muy difíciles de corroborar, porque la cámara «sólo se activa cuando el semáforo se pone en rojo», y esto incluye la primera fracción de segundo en que pasa de fase ámbar fijo a rojo. Por lo general, sostienen, las reclamaciones son «mínimas».
A ello se suma que los beneficios de la aplicación de este sistema son «muchos» para garantizar la seguridad vial y facilitar la fluidez del tráfico en las vías más atascadas de las ciudades.