Oviedo, J. E. MENCÍA
La Federación Socialista Asturiana (FSA) acaba de lanzar al aire algo que se parece mucho a la primera promesa electoral de Javier Fernández. Primero fue el acto político con José Blanco, vicesecretario del PSOE español, en Avilés, y ahora llegan las «promesas». Mitin y promesa. Manual de candidato. El escenario fue Langreo, pero el contenido se refería a Mieres. La jugada englobaba a los dos concejos cabecera de las cuencas mineras del Nalón y el Caudal, un caladero de votos fiel al socialismo y un territorio en el que se encuadran algunas de las agrupaciones locales más fuertes del PSOE asturiano. Aunque en la foto salió mandando Javier Fernández, a la «promesa» le puso voz Jesús Gutiérrez, secretario de Organización de la FSA, ambos mierenses. El número dos de los socialistas, mano derecha de Fernández, prometió fondos para dotar al campus mierense de Barredo de las nuevas titulaciones que demandan insistentemente el Ayuntamiento y los sindicatos mineros, especialmente el SOMA-FIA-UGT de José Ángel Fernández Villa.
Ciertamente, el edificio estilo soviético emplazado en Vega de Arriba, seña de identidad del campus de Barredo, y todos los proyectos que conlleva a su alrededor y también los ubicados en El Batán, al extremo norte de Mieres, constituyen, al mismo nivel o superior que la Autovía Minera, la Mieres-Gijón, la obra estrella del plan de reactivación de los territorios mineros, un programa de inversiones negociado por los sindicatos del carbón y el Gobierno central para tratar de mitigar la pérdida de empleo provocada por la reconversión minera. La iniciativa supone una inversión de unos 80 millones de euros.
El proyecto educativo es también, entre todas las actuaciones incluidas en el plan del carbón, el verdadero ojito derecho de Fernández Villa y de buena parte del socialismo de las Cuencas, ya que el impacto regenerador que se espera que tenga sobre el maltratado tejido económico excede lo municipal. Villa lleva años reclamando nuevas titulaciones, centros de investigación, áreas deportivas, parques empresariales que acompañen al campus... en definitiva, demandando una apuesta clara e inequívoca por el desarrollo del proyecto. El Ayuntamiento de Mieres y numerosos colectivos sociales del municipio exigen lo mismo.
Sin embargo, pese al empeño, el campus languidece sin una apuesta clara. Un ejemplo: la obra del área deportiva de Vega de Arriba, que incluye canchas de tenis, paddle, cancha cubierta, pista de footing y campo de hierba artificial, entre otros equipamientos, fue finalizada en agosto de 2008 y desde entonces aún no ha abierto sus puertas por problemas entre el Ayuntamiento y la Universidad para financiar su mantenimiento. Algunos vecinos optan por saltar las vallas para disfrutar de los equipamientos. «No se puede consentir que esto siga parado, es una situación intolerable», reconoce el PSOE de Mieres. En materia de titulaciones, el desarrollo de nuevas carreras encalló de nuevo en la falta de medios económicos. El Principado y la Universidad eran incapaces de alcanzar un acuerdo. El empedrado -el nuevo marco de Bolonia, la caída demográfica y la crisis- tampoco ayudó.
Ahora, tras la «promesa» de la FSA parece que todo camina en la misma dirección, que los remeros -Universidad y Principado- van a ponerse de acuerdo. El consejero de Educación, José Luis Iglesias Riopedre, fue el encargado de matizar su postura inicial acercándola a la del rector, Vicente Gotor. En la sede de Presidencia del Principado aseguran que hay coincidencia plena. El mismo presidente, Vicente Álvarez Areces, salió refrendando las palabras de Riopedre. Y, por si fuera poco, la FSA defendió luego la actuación del Gobierno regional. Coincidencia plena. Muchos en las Cuencas no se lo creen, ya han visto fotos bonitas y han escuchado bonitos discursos en otras ocasiones sin que al final se cosecharan resultados palpables.
Algunos dirigentes socialistas no han dejado de hacer lecturas en clave interna de la «promesa» de Gutiérrez, mano derecha de Fernández, y también del giro de Riopedre y la apostilla de Areces. No en vano, empieza la época de las calculadoras en los partidos políticos, la designación oficial de candidatos está a la vuelta de la esquina y aunque en el PSOE todo el mundo da por hecho que Javier Fernández liderará la lista al Principado, la actual organización pretende, como cualquier dirección política que se precie, que la candidatura sea lo más compacta posible, que sume los máximos apoyos.
Lo que había pasado antes es conocido. La borrachera de Corrales, la crisis de Siero y la pérdida de la Alcaldía del cuarto concejo de Asturias a manos del PP debido a un choque entre la actual dirección socialista local (consentida, según unos, o apoyada, según otros, por la FSA) y el sector del SOMA (consentido, según unos, o apoyado, según otros, por La Salve, sede del sindicato minero). Entonces, tras el choque y la dura crítica interna. ¿Cómo llega la coincidencia entre las sensibilidades socialistas? ¿A qué es debido?
Un destacado dirigente socialista hace dos lecturas coincidentes en la raíz. «Javier Fernández le está tendiendo una mano a José Ángel Fernández Villa y a la gente del SOMA, pero dependiendo de la buena o mala intención del gesto también podría considerarse que Fernández le está restando apoyos, soldados, a Villa». «¿Hace Areces lo mismo? ¿Trata de sumar apoyos con sus promesas?», se preguntan algunos.
Varias fuentes socialistas, al menos tres, coinciden en otra versión: «Lo que escenifica el campus es la unión socialista y la intención del partido de poner en marcha un cambio tranquilo». El lunes hay anunciada una rueda de prensa de Villa. Será en Mieres. Donde le preguntaron a Javier si había recambio para Areces y donde Gutiérrez anunció que Fernández ya había decidido sobre su candidatura.