Un insólito caso de falsificación y estafa
 

«Tenía prisa, fue una tontería», dice el joven que falseó un tique de zona azul

El ovetense, para quien el fiscal pide 8 meses de cárcel, declara que le urgía llegar al hospital porque operaban a su padre

11.05.2010 | 10:03

Oviedo, L. Á. VEGA

«Tenía prisa, porque operaban a mi padre; lo que hice fue una tontería», se justificó ayer en el Juzgado de lo penal número 2 de Oviedo el joven ovetense D. C. Á., acusado de un delito de falsificación y una falta de estafa, por amañar un tique de la zona azul de Oviedo para poder dejar el coche aparcado durante más tiempo del permitido.


Cometió, sin embargo, un error de bulto, como se encargó de señalar en la vista del juicio el empleado de la empresa Eysa que descubrió el engaño, sobre las cuatro y media de la tarde del 12 de junio de 2008. El joven aparcó su Renault Mégane en una plaza de la zona azul de la calle Celestino Villamil. Sólo disponía de 50 céntimos y sacó un tique que le permitía estacionar hasta las 11 horas y 18 minutos. Con un rotulador añadió un ligero trazo en uno de los «unos» del resguardo, de forma que aparentase que podía aparcar hasta las 14.18. «Se notaba claramente el engaño. Entre las 14.00 y las 16.00 horas el estacionamiento es gratuito. Tendría que haber figurado en el tique cualquier hora hasta las 13.59 y a partir de las 16.00 horas. Es imposible que figuren en un tique de la zona azul las 14.18», indicó el empleado en el juicio.


Un poco antes, el joven ya había reconocido los hechos, como en sus declaraciones durante la instrucción. Eso sí, adujo causas de fuerza mayor. «No había aparcamiento junto al hospital y llevaba un rato buscando. Al final encontré una plaza y cuando voy a sacar el tique me encuentro con que sólo tenía sueltos 50 céntimos, y luego un billete grande. Estaba nervioso porque operaban a mi padre», declaró el joven ante el titular del Juzgado de lo penal número 2.


La fiscal del caso no hizo sangre tras el reconocimiento de los hechos por el joven, pero mantuvo su petición de ocho meses de cárcel por el delito de falsificación y una multa de 300 euros por la falta de estafa. La defensa, que corrió a cargo de Ignacio Pérez Arévalo, pidió la libre absolución, por considerar que «de los hechos no se extraen los requisitos que el tipo delictivo exige». Para el letrado, «no ha existido engaño bastante» en la acción de su cliente.


Pidió, no obstante, que subsidiariamente, esto es, en caso de que el juez considere que sí se ha producido una falsificación, se aplique el tramo más bajo de las penas previstas, seis meses de prisión. Si el joven es condenado, podría eludir fácilmente la cárcel, puesto que carece de antecedentes, y siempre que el magistrado esté de acuerdo con la suspensión de la condena.


Eysa aún no ha presentado ante el Juzgado informe alguno en el que especifique la cantidad supuestamente estafada por el joven, que podría ser mínima. Posiblemente, sea la primera vez que un asunto de este tipo llega a juicio, dado que este tipo de falsificación es muy rara.

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