Lne.es » Asturias
 Noticia anterior   Noticia siguiente 
Miguel Artola
Historiador, premio «Príncipe de Asturias» 1991 

«Jovellanos realmente soñaba; lo quería todo, pero sin pagar nada»



«En 1810 aquí nadie pretendía que lo asociasen con Francia porque la imagen de esa revolución es el terror y nadie carga con el terror ajeno»

 12:38  
Enviar
Imprimir
Aumentar el texto
Reducir el texto
Miguel Artola, en Oviedo.
Miguel Artola, en Oviedo. nacho orejas

Oviedo, Javier NEIRA

El historiador Miguel Artola, premio «Príncipe de Asturias» de Ciencias Sociales en 1991, ofreció recientemente en Oviedo, en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA, una conferencia titulada «El proyecto político de Jovellanos».

-¿Jovellanos fue el último de una época o un precursor?

-Fue una soldadura. La historia no le dio la ocasión de triunfar. El XVIII es un siglo brillante en Europa, con gente que quiere hacer reformas y tiene los correspondientes proyectos. Las llevan a cabo con el apoyo de la corona, que ve bien esos procesos. Son reformas muy importantes. La introducción del libre comercio de granos se hace aquí, en España, mientras que Luis XVI no lo permite en Francia. Esos cambios siempre producen subidas de precios. Pasar al precio libre es muy duro. En Francia lo tantearon, pero se volvieron atrás. No se pudo lograr hasta el final, hasta la revolución. Los ilustrados se centran en la ley agraria. Es una meta común a todos los ilustrados europeos. Hay que hacer una agricultura de pequeños propietarios con recursos para hacer frente a las explotaciones. Nadie tenía dinero para explotar los grandes latifundios sin máquinas. Por eso se arrendaban. Ni se invertía ni se explotaba. Los ilustrados añoraban una masa de campesinos con cierto bienestar y dinero para invertirlo en fincas. La idea de la igualdad de derechos y el ataque a los gremios es común porque los gremios tasan los precios, controlan las calidades y las condiciones de producción de los trabajadores. Los ilustrados instan reformas costosas.

-En el caso concreto del político gijonés...

-Jovellanos quiere todo eso con el apoyo de la Corona. Pero cuando llega el momento decisivo, las reformas se convierten en revoluciones. Lo ocurrido en Francia impacta mucho a todos. Los proyectos liberales son una herencia ilustrada: cambios sociales, libre comercio, libre mercado. Los ilustrados creen que ese cambio debe ser políticamente controlado. Y eso sólo lo puede hacer el rey. Los liberales consideran que hay que hacer cambios económicos, pero para eso hay que empezar por un cambio político.

-¿Cómo?

-Jovellanos proyecta un sistema político sin antecedentes en Europa. El sistema británico viene de antiguo, pero no tiene nada que ver con lo que él prepara, y la Revolución Francesa no es en lo que piensa. Quiere un sistema político que dará a conocer después: la monarquía constitucional. Un parlamento y la última decisión que esté en manos de la corona. Los liberales, sin embargo, quieren que la última decisión sea del parlamento. Jovellanos pretende un modelo constitucional con la última decisión del rey. Para eso quiere un sistema bicameral en el que nobles y clérigos tengan la alta cámara, complementada con una cámara baja para el resto.

-Cual Moisés, no llegó a ver la tierra constitucional prometida.

-No llega a ver la tierra prometida. Dice cosas que, extrañamente, no han llamado la atención de nadie. Por ejemplo, está de acuerdo, en 1808, en reunir las Cortes, pero propone que sea en octubre de 1810. Y a nadie le ha chocado, aunque no tiene sentido.

-¿Por qué esa demora?

-Quiere hacer las reformas sin ese poder correspondiente. Quiere preparar un gran paquete de medidas reformistas. Sueña con abrir las Cortes con toda la reforma ya preparada y redactada y que en una sesión la voten y aprueben. Leer todo el paquete de reformas y conseguir el consentimiento de las Cortes.

-Fracasa.

-Se hunde el Ejército en Ocaña y los franceses entran en Andalucía. Los absolutistas lanzan una campaña de calumnias contra la Junta Central. Es culpable de todo, se intenta fugar, se lleva el dinero... el presidente de la Junta Central, que va de Sevilla a la isla de León, se encuentra con la desagradable sorpresa de una cuadrilla que le abre el equipaje buscando el oro que decían había robado.

-¿Jovellanos muere frustrado?

-Ante la Central defiende su proyecto. Y se publica el decreto de ley electoral. En el título se habla de distribución y con ese nombre no se ha fijado nadie en él. El texto habla de una representación popular.

-¿Guerra y reforma al mismo tiempo, como ocurrió en la II República?

-Jovellanos había estado en la inauguración de las Corte en septiembre de 1810. La Junta legisla frenéticamente para que el proceso no aborte. Y se ponen en marcha elecciones.

-¿En guerra?

-Con los franceses entrando en Sevilla.

-¿No habría sido mejor centrarse en las armas?

-No, la guerra no hubiese ido mejor por dedicarse sólo a las armas y no también a la Constitución.

-Y se hunde el imperio.

-Pero ésa es otra historia, se habría perdido igual un poco después, había una clara incapacidad de hacer frente con un ejército regular a los procesos de América.

-En mayo.

-Sí, en este tiempo. El caso es que el Consejo de Regencia no tiene interés en el cambio, sólo quiere evitar problemas, pero se ve cogido por los acontecimientos, ya que los electos se presentan en Cádiz con sus actas de diputados.

-Un milagro dadas las circunstancias.

-Es un milagro. Había gente muy incompetente. Anular la convocatoria de Cortes era muy difícil, aunque nadie sabía qué era lo que se preparaba realmente. Jovellanos ocultaba su pensamiento. Todos lo ocultaban. En 1810 aquí nadie quería que lo asociasen con Francia, pues la imagen de esa revolución es el terror. Y un revolucionario no carga con el terror o al menos no carga sin más con el terror ajeno.

-Algunos pintan a Jovellanos como un santo laico.

-No, de santo nada. Ni tenía unas grandes preocupaciones religiosas. Su empeño es evitar al país la revolución, pero dándole las reformas.

COMPARTIR
 
  HEMEROTECA

HACE 25 Y 50 AÑOS

Portadas La Nueva España

Portadas de La Nueva España

Las portadas de hoy de La Nueva España hace 25 y 50 años

      CONÓZCANOS:   CONTACTO |  LA NUEVA ESPAÑA |  CLUB PRENSA ASTURIANA |  PUNTOS DE VENTA |  PROMOCIONES      PUBLICIDAD: TARIFAS| AGENCIAS| CONTRATAR   
Lne.es y La Nueva España son productos de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de La Nueva España. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.


  Aviso legal
  
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca  | Empordà  | Faro de Vigo  | Información  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Tenerife  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  | Levante-EMV  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas  | Euroresidentes  | Lotería de Navidad