Ajuste histórico
La reacción de la Iglesia 

El Arzobispo ve «desnortado» al Gobierno, con medidas «escasas, prestadas y que llegan tarde»

Sanz Montes considera «extraño» que haya ministerios que «no son necesarios» pero que siguen siendo «intocables pese a la crisis» - «El objetivo es servir de la mejor manera a un pueblo que lo pasa mal y hay decisiones que no van en esa dirección», subraya el prelado

18.05.2010 | 14:37
El arzobispo Jesús Sanz.
El arzobispo Jesús Sanz.

Oviedo, José A. ORDÓÑEZ

Con «cierto desnortamiento» y poniendo en marcha medidas contra la crisis que resultan «escasas», que «llegan demasiado tarde» y que le son exigidas desde fuera. Así ve el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, al Ejecutivo socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, justo después de que el Gobierno haya anunciado un recorte histórico para sanear las cuentas públicas, incluyendo la congelación de las pensiones que no sean mínimas o no contributivas, así como una rebaja en el sueldo de los funcionarios. «Mi opinión no está lejana de lo que está el sentir de la gente; se ve una agenda que ha venido tarde y que ha venido, además, urgida o prestada, y no con todas las medidas que cabría esperar», aseguró ayer el prelado ovetense, que en su trayectoria pastoral se ha significado por emitir duras críticas al Gobierno de Zapatero en materia de aborto, «divorcio exprés», educación o política familiar. Ahora llegan en economía.

En su análisis de la situación económica actual y de las posibles medidas para paliar la crisis, Sanz Montes también puso en solfa la continuidad de algunos ministerios que no ve necesarios. Así, el Arzobispo, que no citó ningún departamento en concreto aunque todo hace indicar que, al menos, se refería al de Igualdad, subrayó que «extrañamente, hay ministerios que no siendo necesarios, y menos en época de crisis, siguen siendo intocables, incluso con algún desparpajo casi provocativo cuando nos dicen que, pese a la crisis, van a seguir manteniendo subvenciones o la marcha marcada».

«A título personal y como ciudadano, pienso de una manera muy acorde con lo que estamos escuchando estos días en la calle, en nuestros círculos de amigos o en las tertulias», sostuvo el Arzobispo, quien «con enorme preocupación» observa un «cierto desnortamiento» en la actividad gubernamental. Además, lamentó que las formaciones políticas no antepongan el bien común de los ciudadanos a la búsqueda de réditos electorales. «Siempre he dicho que sea quien esté en el Gobierno, y sea quien sea quien esté en la oposición, el objetivo no es mantener una poltrona o aspirar a sentarse en ella, sino que el objetivo debe ser servir de la mejor manera a un pueblo que lo está pasando mal, y hay decisiones cuya finalidad última no siempre coincide con el bien de ese pueblo que lo pasa mal, sino con el mantenimiento o el deseo de una poltrona», señaló el prelado ovetense en el transcurso de una entrevista para las emisoras regionales de Cope.

Sanz Montes aseguró que ha hecho suya la decisión adoptada por el consejo del presbiterio antes de su llegada para la congelación de la nómina de los sacerdotes, cuya cuantía calificó de «justita». Para el Arzobispo, «no sería ni justo ni correcto que decidiéramos, a contracorriente, aspirar a un aumento en las nóminas, aunque nuestro sueldo es bastante frío y si bajara más quedaría bajo cero». La mayoría de los curas se mueve en el entorno de los mil euros.

Pese a sus evidentes diferencias con las políticas de Rodríguez Zapatero, el sucesor de Carlos Osoro al frente de la Iglesia asturiana considera que la relación con el Ejecutivo autonómico del también socialista Vicente Álvarez Areces es «muy correcta». «No tenemos particulares dificultades, aunque quizás en el campo de la educación pueda haber alguna diferencia concreta en relación a la clase de Religión», señaló Sanz Montes, para añadir que mantiene con el Principado «un diálogo fluido, aunque sea algo precario en el asunto de la religión».

Con referencia al plan para el santuario de Covadonga, Jesús Sanz Montes garantizó que la diócesis «no quiere entorpecer este proyecto, que si no sale o tiene dificultades no será porque nosotros estemos cerrados, sino por intereses u obstáculos ajenos a la Iglesia». El Arzobispo quiso dejar este planteamiento «claro» por si, según dijo, «alguien desliza que este asunto no se hace realidad porque la diócesis haya dicho que no». Y es que el máximo responsable de la Iglesia asturiana «desea» la «mejor solución para que Covadonga, que primordialmente es un centro de fe, pueda ser también un lugar abierto a la cultura y un escaparate precioso de Asturias en el mundo entero». En este sentido, insistió, «la dificultad patente proviene de los otros, no de la Iglesia», que comparte el patronato del real sitio con el Principado y el Ayuntamiento de Cangas de Onís.

Jesús Sanz Montes lamentó los casos de pederastia en el seno de la Iglesia tildándolos de «tremendos delitos y tremendos pecados». A continuación, hizo hincapié en que esos escándalos no pueden tapar la gran labor que desarrollan la Iglesia y la inmensa mayoría de religiosos y los sacerdotes. Sin salir del tema, el Arzobispo puntualizó que el Papa, durante su reciente visita al santuario portugués de Fátima, «habló de la existencia de dos campañas contra la Iglesia. De ellas, una real y subvencionada que llega desde fuera de la institución, y otra interna, que es tan vieja como el cristianismo y que el santo padre ha querido llamar pecado».

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