Oviedo, J. A. ARDURA
Más manifestación que paro. La huelga en la Administración no fue tan general como pretendían los sindicatos convocantes. Al margen de la habitual guerra de cifras entre las centrales sindicales y las administraciones afectadas, los principales servicios públicos funcionaron dentro de la normalidad, al margen de incidentes puntuales, la mayoría a primera hora de la mañana, en forma de piquetes informativos y conatos de incendio de neumáticos en los accesos a Oviedo, Gijón y en el puerto de Avilés. Los sindicatos UGT, CC OO y CSIF cifraron el seguimiento del paro en un 80 por ciento, mientras que el Gobierno asturiano redujo ese porcentaje por debajo del 10 por ciento, unas discrepancias de valoración que se repitieron de manera sistemática en el conjunto de España.
Los sindicatos hicieron su mayor demostración de fuerza en la manifestación que partió a las siete de la tarde de la estación de Renfe con la lluvia como compañera pertinaz durante la práctica totalidad de su itinerario por las calles del centro de Oviedo. «Nos manifestamos contra la que está cayendo y pese a la que está cayendo», señaló una de las asistentes paraguas en mano. Más de 20.000 empleados públicos (diez mil, según la Policía) y funcionarios acudieron a la llamada de UGT, CC OO, ANPE, CSIF, SUP, CEP, UFP, SUATEA y SIPLA «en defensa de los servicios públicos, las pensiones y el empleo», que salieron de la estación de Renfe para atravesar toda la calle Uría y subir por las calles Marqués de Santa Cruz y Calvo Sotelo, antes de desembocar en la plaza de España, frente al edificio de la Delegación del Gobierno en Asturias. La movilización tomó cuerpo a medida que transcurría la marcha. Aunque al principio parecía más modesta, creció en número hasta el punto de que cuando más arreciaba la lluvia y la cabeza de la manifestación empezaba a enfilar desde Uría hasta la cuesta de Marqués de Santa Cruz, la cola todavía estaba a escasos metros del punto de partida, junto a la estación ferroviaria, con empleados públicos venidos desde distintos puntos de Asturias.
El agua provocó mayores espacios intermedios entre los manifestantes, donde abundaban las pancartas y los mensajes contra el presidente del Gobierno. «Zapatero dimisión, no somos la solución» o «Gobierno y oposición defienden las demandas del patrón» eran algunos de los mensajes que se podían leer entre las pancartas diseminadas a lo largo de la manifestación, en donde pudo verse al director general de Política Forestal, Joaquín Arce; al ex diputado regional de IU de Asturias Francisco Javier García Valledor, y al portavoz municipal de ASCIZ en Oviedo, Sánchez Ramos.
Las federaciones de servicios públicos de UGT y CC OO consideraron «un triunfo» la asistencia a la manifestación. «Ha habido más gente que en los últimos primeros de Mayo y eso ya es decir mucho», valoró el dirigente ugetista Carlos González Peón. «Esta movilización medía nuestra capacidad de convocatoria, ante la falta de unidad de acción sindical, y la gente ha respondido con lluvia y todo», recalcó González Peón. El secretario de la federación de servicios a la ciudadanía de CC OO, Jesús González, expresó su confianza en que la movilización de ayer «tenga continuidad en el tiempo» ante las nuevas medidas que prepara el Gobierno central, como, por ejemplo, el «decretazo» sobre la reforma laboral. Y Beatriz Quirós, de SUATEA, sindicato mayoritario en la educación, mostró su convencimiento de que la jornada de paro en los servicios públicos «es la antesala de la huelga general». El periodista José Ramón Patterson dio lectura al manifiesto de la movilización, donde denunció la pérdida de poder adquisitivo de los empleados públicos y criticó que se recorte empleo público mientras los gobiernos mantienen «miles de asesores».