El Gobierno Regional ha desactivado del Plan de Inundaciones del Principado de Asturias (PLANINPA) cercanas las 6 de la tarde. La desactivación se produce tras haberse solucionado la mayor parte de las emergencias registradas y haber comprobado que los cauces fluviales en el territorio de nuestra Comunidad Autónoma están alcanzando ya niveles de normalidad.
Los vecinos de Arriondas y los equipos de emergencia desplazados intentaban hoy devolver la normalidad a un pueblo arrasado ayer por la espectacular crecida de los dos ríos que lo circundan, el Sella y el Piloña, que ampliaron sus cauces hasta anegar casi por completo el casco urbano de la localidad.
Los habitantes de más edad recordaban y comparaban esta inundación con las que se produjeron en Arriondas en 1938 y, más recientemente, en 1979, que lamió el trazado de la carretera N-634, hoy la principal vía urbana del pueblo, pero no llegó a superarla.
Tras una madrugada de intensas lluvias, las primeras horas de la mañana de ayer vieron como la localidad era engullida por las aguas, que llegaron a alcanzar en algunos puntos los dos metros de altura, y arrollaban a su paso parques, calles, comercios, centros educativos y el Hospital del Oriente, que tuvo que ser evacuado.
Hasta Arriondas, convertida en la 'zona cero' de las inundaciones en Asturias, se han desplazado hoy la ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, y el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, que han podido escuchar a los vecinos que hoy regresaban a sus viviendas, muchas de ellas anegadas y que en su mayor parte siguen aún sin suministro de agua.
"La fuerza de la naturaleza, cuando se dispara de manera brusca, es tremenda, y es doloroso entrar en una vivienda y ver que el agua la anegó", aseguraba Areces tras garantizar, junto a Espinosa, que se emplearan los medios necesarios para limpiar Arriondas y que se abrirá una línea de ayudas públicas para los afectados.
La visita comenzó por un colegio donde los profesores se esforzaban por limpiar las arrasadas instalaciones deportivas de un centro educativo que pudo ser evacuado antes de que el Sella se desbordara y siguió por los cercanos barrios de 'El Tocote' y 'El Barcu', formados por varios bloques de viviendas sociales.
La planta baja de estos edificios ha sido la más afectada por la inundación, y los vecinos, con desesperación contenida, lamentaban "tener que empezar de cero" tras ver arrasadas sus viviendas. "En casa lo tengo todo para tirar, pero no pienso hacer nada hasta que mañana vaya un contenedor y se lo lleve todo", advertía una mujer.
A través de calles en la que el barro alcanza aún la altura de los tobillos, la comitiva de autoridades pudo conocer también el estado del centro de salud, que también sufrió la riada y del que algunos trabajadores tuvieron que salir por la ventana, donde decenas de bolsas de basura se apilaban en sus inmediaciones y en el que, a pesar de todo, se mantenía la actividad asistencial.
Algunos vecinos, lamentaban también la marcha de los 50 miembros de la Unidad Militar de Emergencias (UME) que se desplazaron ayer a Arriondas y a los que el alcalde, Manuel Millán García, trasladaba su "más sincera felicitación y agradecimiento" al igual que al resto del operativo que ha trabajado en la localidad y que permitió a sus habitantes "sentirse protegidos".
Los espacios urbanos más afectados por el desbordamiento de los ríos forman parte de las zonas catalogadas como inundables por la Confederación Hidrográfica del Cantábrico (CHC), Jorge Marquínez, una circunstancia que llevó a Espinosa a pedir "comprensión" para las distintas administraciones cuando deniegan algunas licencias en las proximidades de los cauces de los ríos.
En décadas pasadas "no se disponía de la información ni de la planificación hidrológica actual", ha recordado la ministra, lo que provoca que Asturias cuente actualmente con más de veinte mil edificaciones construidas en zonas inundables, según la CHC.
Los todavía caudalosos ríos se mantenían hoy en su cauce sin suponer ya ningún riesgo para los habitantes de Arriondas, que proseguían con las tareas de limpieza de unas calles a la espera de que el primer sábado de agosto vuelvan a inundarse, como cada año, de piraguas y de fiesta en el Descenso Internacional del Sella.
EFE