Ribera de Arriba, R. L. M.
Cuando el Nalón presentó su peor cara, en torno al mediodía de ayer, nadie quiso correr riesgos. HC decidió parar las obras en la central de ciclo combinado Soto IV y los operarios del Ayuntamiento se afanaron en construir un dique para impedir que las aguas anegasen toda la zona de Ferreros. «Hubo momentos en los que el puente que une las térmicas de HC estaba superado por el agua», explicó el alcalde de Ribera de Arriba, que también aseguró que «hay que tener en cuenta que el río Barea, que se sacó hace seis años de Palomar, también viene muy fuerte y provoca una subida más severa de las aguas». Ayer, todo el valle de Bueño unió sus esfuerzos para intentar paliar los efectos de la crecida, y parece que lo consiguieron, al menos en parte, porque los daños pudieron haber sido mayores. «Eso sí, contra la naturaleza poco se puede hacer», remató César Fernández Pello.