El desbordamiento del río Deva obligó a cortar en Unquera la N-621, principal vía de conexión de las dos Peñamelleras con la Autovía del Cantábrico. El agua anegó las vegas de Panes, que durante horas permaneció incomunicado, lo mismo que Cabrales. La crecida inundó varias viviendas en Panes y Siejo y un argayo interrumpía el acceso a Suarías y Colosía. En Narganes fue necesaria la intervención de la Guardia Civil para evacuar a una familia alojada en un apartamento turístico. En Ribadedeva, Vilde y La Haya quedaron incomunicadas. En Bustio fue necesario evacuar a una familia. El Escobal, en Cabrales, permanece aislado a causa de un corrimiento de tierras.