Quinzanas / Los Cabos (Pravia), V. DÍAZ PEÑAS
Las vegas de la comarca, principalmente las del concejo de Pravia, se vieron seriamente afectadas por la riada. El desbordamiento del Nalón y del Narcea echó a peder prácticamente toda la cosecha, sobre todo de faba, maíz y kiwi en las vegas de Los Cabos, Peñaullán, Forcinas, y Quinzanas. Los daños se contabilizan en millones. Así lo aseguraron ayer los vecinos de Los Cabos, que vieron cómo todo su trabajo se fue al garete a causa del agua. «No sólo es la cosecha, es todo lo que has invertido en material y en trabajo. Lo hemos perdido todo», comentó apesadumbrado Cesáreo Sanpedro. Él, como el resto de sus vecinos, dependen de estas vegas para vivir.
El sustento de muchas familias se ha puesto en peligro con esta riada que arrasó las riberas comarcales. Pero la crecida del Nalón no sólo afecta al presente de todos estos pueblos, también a su futuro. Como explicó Amparo Martínez, de Los Cabos, el problema es que con estas inundaciones «tan tremendas» la tierra se resiente. «Con tanto agua las tierras enferman. No sólo es el agua del río, también se llenan de agua de mar», explicó. El desasosiego es general tanto en las vegas de Los Cabos como en las vecinas de Riberas o Forcinas.
Pero no todo fueron pesares, también hubo espacio para el humor. Una de las propietarias de las fincas inundadas en Los Cabos se consoló porque como su tierra es la última, allí irían a ir a parar todos los fardos de hierba que arrastró el río sin descanso.