Avilés,
F. VALLINA
El ala sur de la cuarta planta del Hospital San Agustín de Avilés, que sólo se abre ante casos de emergencia, acoge desde ayer a más de 20 de los pacientes que tuvieron que ser evacuados del Hospital de Arriondas a causa de las inundaciones. Los enfermos, en su mayoría personas de avanzada edad, fueron trasladados en ambulancias a primera hora de la tarde. «La verdad es que nos llevamos un buen susto, los celadores tenían que llevar a los médicos a sus espaldas para que pudieran entrar a atendernos», explicó Amalia Carrio, de 77 años, vecina de Cangas de Onís, que llegó a Avilés acompañada por su hija, Remedios Fernández. «Todavía no nos han dicho cuánto tiempo vamos a estar aquí, para nosotros es un fastidio, porque este hospital nos queda a hora y media de nuestra casa».
En el mismo caso se encuentran los familiares de Ángeles Martínez, de 91 años. «Es mi abuela y tuvo que ingresar ayer (por el martes), ya le habían hecho todas las pruebas y ahora vamos a tener que empezar de nuevo, porque los médicos no son los mismos», explicó Sonia Martínez. Arturo Rodríguez es de Ribadesella, y su mujer, María Josefa Buenaga, fue de las que tuvo que subirse en una de las lanchas de los servicios de emergencia. «No la utilicé para salir. Lo hice para entrar a ver a mi marido cuando me enteré de lo que pasaba. Estaba muy nerviosa y les pedí que me dejaran entrar para hablar con él», explicó.
Luisa del Dago, esposa de José Bernardino Toraño, también contó su versión de los hechos sentada al lado de la cama que ahora ocupa su marido en Avilés. «Me quedé por la noche a dormir en el hospital y por la mañana no podíamos salir, lo pasamos bastante mal», aseguró. Concepción Gómez, Conchita González y Julio Ovín, familiares del enfermo Gonzalo González, resumieron a la perfección el sentir de todos los consultados a la hora de valorar la situación. «La verdad es que lo han hecho todo bastante bien y hay que dar gracias por poder contar con otro centro a disposición de los enfermos. Estas cosas pasan y nadie las puede pronosticar, pero todo sería perfecto si todo se arreglase cuanto antes», subrayó Conchita González.