Trubia (Oviedo), D. O.
El miedo dejó paso a la indignación. Los vecinos de Trubia que viven al lado del río se quejaban ayer de dos cosas. Por un lado, aseguran que llevan años pidiendo que se elimine la vieja compuerta que ya no está operativa un poco más abajo de la iglesia. Por otro, piden que la Confederación Hidrográfica limpie los cauces y las riberas de los ríos.
Isabel Nava vive frente a la iglesia de Trubia y resalta que «jamás se desbordó el río hasta entrar en la Iglesia». Nava se quejaba ayer de que «nadie se preocupa de limpiar el río». Junto a ella, otra mujer arremetía contra la Confederación Hidrográfica por la manera de gestionar el sobrante de agua en los embalses. «Llevo toda la vida viviendo al lado del río y sé lo que pasa cuando abren las presas», decía. «Los troncos que bajan con el río vienen de arriba, de cuando abren las presas, y es lo peligroso». Las mujeres se quejaban también de que se permita que crezcan árboles y plantas en las islas del río, «que luego lo arranca todo la corriente».
Las mujeres protestaban río arriba, mientras en el punto donde el río Trubia vierte sus aguas al Nalón efectivos de Bomberos y Protección Civil realizaban el rescate más complicado de la jornada en la zona. El restaurante Casa Puyo, ubicado a pocos metros del Nalón, fue de lo primero que se inundó ayer por la mañana. Al filo de las once las dos mujeres que regentan el restaurante tuvieron que ser evacuadas. Otra vecina de la zona fue rescatada en camilla. En este punto el agua cortó la carretera a Avilés.
Priañes, un poco más abajo, también sufrió inundaciones y cortes de luz.