El desarrollo hacia entidades más amplias le resulta prácticamente inevitable. «Todo organismo público tiene ansia de supervivencia y crecimiento, pero hay que buscar siempre, no sólo en momentos de crisis, un gasto eficiente del dinero público. Hay ciertas cosas que son defendibles con los argumentos de identidad regional, o legitimación histórica, pero ciertas cosas sólo deben valorarse desde una perspectiva de eficiencia», opina Rubiera. «Una medida como la fusión reduciría el gasto, pero al mismo tiempo, y en muchos casos, aumentaría la eficiencia porque el tamaño del municipio le hace incapaz de llevar a cabo las políticas apropiadas», añade el profesor. El geógrafo Aladino Fernández, por su parte, puso varios ejemplos en los que se hace necesaria una unidad en la gestión de determinados servicios. «En el valle del Nalón no se pueden prestar servicios separados. Tampoco en Avilés. Oviedo tiene una parte de su crecimiento en Siero y Llanera. ¿Cómo estos municipios van a hacer una ordenación del territorio independiente si lo que reciben son descargas de Oviedo? Lugones funciona como un barrio de Oviedo», señala Fernández. Por tanto, «debe haber una ordenación supramunicipal», añade.
Suárez Pandiello apuntó explícitamente a la unión de los municipios de Avilés, Illas, Castrillón y Corvera indicando que funcionaría mejor esta unión que la de los Oscos, por poner un ejemplo. En la comarca avilesina quizá se den algunos de los ejemplos más evidentes respecto a la duplicación de servicios. El barrio de Villalegre, en Avilés, cuenta con un centro de salud, situado a unos pocos centenares de metros del centro de salud del barrio de Las Vegas, en Corvera. En este concejo no hay una negativa a crear mancomunidades de servicios, pero sí a una fusión que haría perder a Corvera su identidad. El alcalde del concejo, Luis Belarmino Moro, señala: «Más sentido que una comarca avilesina tendría la creación de un área metropolitana que abarcase todos los municipios del área central asturiana», indica. Moro también llama la atención sobre la deuda pendiente del Estado con los municipios. «Estamos asumiendo competencias de los gobiernos central y autonómico, con unas aportaciones del Estado menguantes y obligados a unos gastos sociales impuestos por el Gobierno socialista», indicó.
Para Moro, no todos los municipios están en la misma situación financiera, y eso es algo que hay que tener en cuenta. «En lo que tenemos que empezar a pensar es en ser normales. No puede haber un matadero en todos los municipios, ni puede haber un Guggenheim o un Niemeyer en todos los concejos», indica. Una fusión generaría graves problemas. «¿Dónde colocamos la capitalidad? Además, una fusión no va a determinar grandes beneficios. Si se creen que por quitar los sueldos de siete concejales va a mejorar la gestión de los municipios...», opina.
Lo que parece una necesidad está frenado por intereses económicos, políticos y electorales varios. Pero, ¿sería efectivo un proceso de fusiones? El profesor Rubiera Morollón considera que sí, pero con una salvedad: «Hablamos de cifras significativas de reducción de gasto público. Es cierto, sin embargo, que una medida de este tipo precisa de un detallado análisis previo y un proceso de ajuste largo, por lo que no sería una medida a la que recurrir para producir una reducción del déficit en el corto plazo, como el Gobierno se ha visto obligado a realizar», opina el profesor.
La «receta griega» para reducir concejos sería difícil de aplicar en Asturias, al menos, de momento. Una región donde sus 78 concejos tienen una identidad muy arraigada a la que parece que nadie está dispuesto a renunciar, incluso, aunque los números se empeñasen en demostrar que cuanto menos concejos, menos gastos.