ARTURO ROMÁN
La vida cambia en un suspiro. Lo que está arriba se coloca debajo y viceversa. Vean, por ejemplo, qué rumbo tan dispar han tomado dos de los antagonistas más característicos del panorama asturiano: Manuel Menéndez y Vicente Álvarez Areces, presidente de Cajastur y del Principado, respectivamente. Ese antagonismo del que hablamos, que incluso es corporal (enjuto el uno, generoso el otro), brotó cuando el actual presidente regional saliente era presidente entrante pero quería convertir en saliente al presidente de la Caja. Lo consiguió, sí, pero por muy breve espacio de tiempo y luego, con ayuda de la FSA, Menéndez retornó a su puesto de mando, allá por las alturas de la Escandalera, desde donde ahora divisa cómo aquel entrante que quiso convertirle en saliente está haciendo las maletas, mientras él mismo no sólo no se fue a ninguna parte, sino que ahora parece estar en todos los lugares a la vez (Cajastur, HC, Enagás, CCM, «fusión fría» con CAM). Por cierto, dicen que Manuel Menéndez ha perdido unos kilos en los últimos tiempos a costa de esa partida de «Monopoly» que está jugando y en la que se está comprando todas las calles. No obstante, también dicen que, pese a todo, está de un humor realmente exultante. ¿Y de qué humor estará el saliente?
l Para los buscadores de futuros regalamos la fotografía que adorna estas gacetillas y donde se ve la tienda en Oviedo de El Corte Chino, acaso la semilla de la gran cadena de grandes almacenes que en el año 2060 sea hegemónica en España. ¿Será así?