Oviedo, D. O. / P. G.
Entre el aplauso, el respeto por los motivos que le han llevado a dimitir y la mejor prueba de que ha comenzado el fin del ciclo arecista. Así pueden resumirse las reacciones que suscitó ayer la renuncia de Iglesias Riopedre como consejero de Educación. Para el PP la salida de Riopedre, el consejero más cercano a Areces, demuestra su «defenestración como presidente del Principado».
Tras demostrar su «respeto» por las razones médicas que han llevado a Riopedre a decir adiós, Gabriel Díaz, presidente de la comisión de educación del PP de Asturias, aseguró que su decisión supone «quitarse de en medio» de cara a un curso marcado por un «terrible» recorte presupuestario. Díaz Gutiérrez acusó a Riopedre de ser «un ultraortodoxo» de la aplicación de leyes como la LOGSE, «que han llevado a la educación española al fracaso y a tenerla muy por debajo de los parámetros del resto de la UE, aunque Asturias esté por encima de la media de España».
Y mencionó como «fracasos» de la gestión de Riopedre la integración de las competencias de Formación Profesional en la Consejería de Educación, adscritas de nuevo posteriormente al departamento de Industria, o la pérdida de la gestión del área de personal en favor de Administraciones Públicas. Por su parte, Gabino de Lorenzo, alcalde de Oviedo, se limitó a decir que «lo lamento y espero que se recupere cuanto antes».
Frente a la postura del PP, la de los sindicatos. Desde UGT se subrayó que «la comunidad educativa asturiana debe mucho a Riopedre». CC OO destacó el «trato personal» de Riopedre y su «disponibilidad» para reunirse en cualquier momento. Por su parte, Gumersindo Rodríguez, presidente de ANPE, aseguró que Riopedre deja una herencia después de diez años como consejero en la que «todo lo académico va bien. Los problemas vienen de la política de personal».
Por eso desde ANPE se considera que Riopedre ha sido una «víctima» de la «nefasta gestión» de la política de personal del departamento de Ana Rosa Migoya, consejera de Administraciones Públicas, lo que incluye desde los recortes de personal hasta las reclamaciones judiciales contra las oposiciones diseñadas por Adolfo Posada. Gumersindo Rodríguez «tendió la mano» al nuevo consejero, pero sin muchas esperanzas porque «el agujero que hay en materia de personal seguirá siendo el mismo». Y según SUATEA, la última etapa de Riopedre ha sido «bastante problemática».