OVIDIO SÁNCHEZ DÍAZ
PRESIDENTE DEL PARTIDO POPULAR DE ASTURIAS
Nos ha dejado Juan Luis de la Vallina. Con él se va uno de los hombres más cabales que he conocido. Serio, riguroso, un hombre de principios en todo, en la política, en la familia y en sus convicciones. Con él se va un pedazo importante de nuestra historia.
Juan Luis fue un hombre clave en la historia de la transición política de Asturias. Sin De la Vallina no se podría entender la derecha política asturiana para la que fue todo: diputado, senador desde el comienzo de la transición hasta el clímax del Partido Popular en el año 2000. Era el hombre de Manuel Fraga Iribarne en nuestra tierra y como tal fue el primer presidente que tuvo AP aquí.
Hombre de inmenso valor intelectual fue uno de los ponentes de la llamada «Comisión de los ocho» encargada de redactar el Estatuto de Autonomía de Asturias. Catedrático de Derecho Administrativo y estimadísimo profesor de la Universidad de Oviedo.
Pero sobre todo Juan Luis fue un hombre de profundas convicciones, algo difícil de encontrar en estos tiempos. Riguroso creyente, nunca ocultó su militancia religiosa; es más, hizo de ella elemento definitorio de sus ideas. Y sobre todo, un hombre bueno. Afable, agradable, con aspecto de bonachón, nos regaló a todos su amistad y sus consejos.
Por eso todos los asturianos y especialmente algunos hemos sufrido una inmensa pérdida.
Hasta siempre, Juan Luis.