Luarca / Oviedo,
Ana SERRANO / J. A. O.
El río Esva ofreció una agradable sorpresa en la primera jornada de recuento para el censo de salmones de Asturias. Las cuadrillas que ayer peinaron el cauce de la comarca occidental localizaron en torno a 200 ejemplares, un número superior al esperado, según reconocieron integrantes del operativo organizado por la Consejería de Medio Ambiente del Principado. A falta de que estos resultados se hagan oficiales, el presidente de la Sociedad de Pescadores La Socala, de Valdés, Gil Ramón Rico, se mostró «optimista y satisfecho». Además, el ribereño también alabó la decisión de realizar un censo de los salmones que hay en los ríos asturianos como uno de los puntos de partida para la defensa y protección de la especie.
Tras el recuento efectuado ayer en el Esva, las labores del censo continuarán mañana y el domingo en el Sella. Después, el 4 de septiembre, tendrán lugar en el cauce del Narcea, y entre el 11 y el 12 de ese mes, en el Cares-Deva.
Los trabajos en el Esva se iniciaron a las nueve de la mañana. El operativo se dividió en cuatro equipos, formado cada uno por un guarda del Principado, varios ribereños y buzos. Estos últimos se encargaron de examinar las zonas más complicadas del cauce. Una vez concluido el recuento, varios participantes confirmaron que se esperaban encontrar menos ejemplares de los finalmente avistados. «Si el desove se cumple según las previsiones, en diciembre, las perspectivas son buenas», aseguró un perfecto conocedor del Esva, quien achacó el «gran resultado» de la jornada a que «los salmones entran más tarde en el río y a que con la pesca sin muerte se están produciendo menos capturas».
En total, los equipos de conteo examinaron con todo detalle unos veinte kilómetros de río. Las labores se prolongaron durante más tiempo de lo esperado. En un primer momento, estaba previsto que el operativo concluyese en torno a las dos y media de la tarde, pero se prolongó durante varias horas más, debido a las dificultades que se presentaron en algunas zonas, especialmente por parte de los buzos. El censo de salmones es una vieja aspiración de los ribereños del Esva, que hace ya más de dos décadas intentaron un conteo con muchos menos medios técnicos de los que se despliegan ahora en los cauces fluviales asturianos.