Oviedo, M. J. I.
Realizar el trabajo humanitario en condiciones mínimas de seguridad es fundamental para que la ayuda llegue a sus destinatarios y, por tanto, para que sea eficiente.
Así lo consideran los embajadores Rafael Conde-Saro y Javier Vallaure, que a lo largo de su carrera como diplomáticos han tenido que enfrentarse a situaciones complicadas, provocadas por conductas que califican de «no demasiado prudentes». Aconsejan a los cooperantes que se informen «porque existen lugares en el mundo en los que se enfrentan directamente a la muerte». Entre ellos figura Afganistán y los países de la región del Sahel, los más pobres de la tierra: Burkina Faso; Chad, Djibuti, Eritrea, Etiopía, Mali, Mauritania; Níger; Nigeria; Senegal, Somalia y Sudán.
Los diplomáticos lamentan que algunas organizaciones busquen «lo que más vende» para conseguir más protagonismo y subvenciones. España invierte al año 2.000 millones de euros en financiar a las organizaciones.