Oviedo, José A. ORDÓÑEZ
La aportación extraordinaria de alrededor de cien millones anunciada por Fomento no tendrá una excepcional incidencia en el desarrollo de la Autovía del Cantábrico. Permitirá ejecutar alrededor de diez kilómetros de una vía que tiene un centenar sin inaugurar entre Asturias y Galicia. Los algo más de 20 kilómetros pendientes en Cantabria no entran en este plan especial de infraestructuras.
Las dificultades geográficas del trazado hacen que el precio de la autovía se dispare en algunas zonas de la comarca occidental del Principado, donde se concentran los trabajos, hasta los 13,5 millones de euros el kilómetro. En otros puntos el coste no llega a la mitad, aunque en los últimos años se han producido modificados al alza de los proyectos. Con una media aproximada de diez millones por kilómetro, la partida con la que el departamento que José Blanco pretende reactivar la actuación no daría para ejecutar muchos más de diez kilómetros de doble calzada.
Blanco acudió el jueves al Congreso para detallar un aporte extraordinario de inversión en infraestructuras que, finalmente, estará dotado con 700 millones de euros, 200 más de lo anunciado en un primer momento. Su objetivo es reactivar medio centenar de actuaciones diseminadas por todo el país que se habían visto afectadas por los recortes en inversión pública, entre ellas la Autovía del Cantábrico (A-8). El Ministro se limitó a decir que recibirán parte de estos fondos diez lotes de la A-8 de Galicia y de Asturias, pero no especificó ni cuáles son ni qué cantidad concreta le corresponde a cada uno de ellos. Sin embargo, minutos después de la comparecencia, sus portavoces reconocieron que, en un principio, la Transcantábrica contará con unos cien millones de euros. Están condicionados, eso sí, a que se aprueben los presupuestos del año que viene y a lo que pueda pasar en la negociación para sacar adelante las cuentas, donde los partidos nacionalistas tendrán mucho que decir.
En Asturias están en marcha, aunque prácticamente paralizados desde hace varias semanas, los tramos Navia-Tapia, Otur-Villapedre, Muros de Nalón-Las Dueñas, Llanes-Pendueles y Pendueles-Unquera. En total, unos 52 kilómetros de doble calzada pendientes de entrar en servicio y algunos de ellos con graves problemas geotécnicos, como por ejemplo el de Pendueles a Unquera, donde el Ministerio de Fomento tendrá que llevar a cabo un importante modificado.
Por lo que se refiere a Galicia, todavía no han terminado nueve de los tramos en los que se han dividido los trabajos en la comunidad autónoma vecina. En total suman 52,3 kilómetros y, según Blanco, estarán listos a finales de 2011 con la única excepción del que une Mondoñedo y Lindín, que abrirá al tráfico al año siguiente. Frente al calendario ofrecido para los tramos gallegos, el ministro de Fomento no ofreció previsiones concretas para los de Asturias.
Pese a los anuncios previos, el Ministerio de Fomento no ha incluido en el primer listado de obras a financiar mediante el plan de inversión público-privado los dos tramos de la A-8 que han sido anulados en la comunidad cántabra y que, en conjunto, suman algo más de 20 kilómetros. Así las cosas, permanecerán paralizados, al menos, hasta el próximo año.
Aunque el fondo extraordinario para la reactivación de las obras públicas afectadas por el recorte se aplicará en el anexo de inversiones del próximo año, el Ministerio de Fomento confía en que tenga un efecto inmediato y que las empresas retomen la actividad en cuestión de semanas. Según las fuentes consultadas en Fomento, estas partidas son «la garantía de que el Ministerio tendrá dinero para hacer frente a los pagos con las constructoras durante el ejercicio que viene».