V. DÍAZ PEÑAS
Vega Urriellu (Cabrales)
Tomás Fernández, natural de Sotres (Cabrales), es un experto en la montaña. Casi toda su vida ha estado ligado a ella. Hace 29 años que se encarga, sin apenas descanso, de alguno de los refugios de los Picos de Europa. Desde hace 21 primaveras es el alma máter del refugio de Vega de Urriellu, uno de los más emblemáticos y frecuentados de los Picos por su proximidad al Naranjo de Bulnes. Tomás Fernández, que rebosa simpatía, buen hacer y generosidad, cree que la Virgen de las Nieves fue robada y defiende que sea repuesta. Este veterano mantiene que la montaña no está masificada y pide cuidado y atención para mantener vivo el Urriellu.
-¿Qué opinión le merece la desaparición de la Virgen del Picu Urriellu?
-Es una cosa muy rara. No es la primera vez que desaparece o la tiran. Pero esas otras veces, la desaparición fue temporal porque a los dos o tres días volvió a aparecer. Los que la bajaron la volvieron a subir porque se enteraron que la habían tirado. Pero esta vez es diferente. La Virgen lleva casi dos meses sin aparecer y eso es bastante raro.
-¿Cree que se le pudo haber caído a algún montañero de manera fortuita?
-Si se le hubiera caído a alguien de manera accidental podría haberlo dicho. Aquí no se va a meter en la cárcel a nadie por ello. Es absurdo ocultarlo y nadie va a criminalizarlos. Otra cosa es que la hayan tirado a querer, porque tendrán que apechugar con la responsabilidad que tiene y la repercusión que han generado.
-Entonces, ¿piensa que la tiraron o que fue un robo?
-Pienso que fue un robo, además un robo de muy mal gusto. Yo creo que la robaron porque dejaron el pedestal. Si la hubiesen tirado, también hubiera ido abajo el pedestal. El pedestal lo dejaron porque el conjunto pesa. Creo que es un hurto absurdo. Es como robar un cuadro de mucho valor que sólo vas a poder disfrutar tú, ya que en el momento que lo enseñes la gente sabrá quien lo robó.
-¿Opina que debería ser repuesta?
-Sí y estamos en ello. Este fin de semana (por el recién finalizado) bajaré a Arenas para hablar con los vecinos y con un artesano que hace este tipo de figuras para saber cuánto cuesta y trasladarlo al grupo. Debería de colocarse de manera más segura para que no se pueda mover y deberían hacerlo los profesionales de manera discreta. Que se haga bien hecho y que no llame la atención. Esa es la coherencia, reponerla y hacerlo con sentido común.
-¿Ve la Virgen como un símbolo montañero más allá de su sentido religioso?
-Ahora parece que cuando asciendes a la cumbre te falta algo, te sientes huérfano. Hasta ahora la Virgen era un testigo que demostraba que habías subido a la cumbre. Casi todo el mundo se sacaba una foto para demostrar que había hecho cumbre en el Urriellu. No creo que fuera escandalosa, llamativa y que desentonara. Creo que era más un símbolo de la montaña que religioso.
-¿Le preocupa la polémica generada entorno a la religión, con la aparición en la cima de otros símbolos como banderas tibetanas?
-Sí. No es bueno entrar en este tipo de batallas. Todo esto puede desembocar en un mal ambiente entre los escaladores, entre los que hay católicos, protestantes, ortodoxos o mormones. Esa no es la discusión y entrar en ese terreno sería perjudicial para todos.
-¿Cree que la montaña está masificada?
-En absoluto. Si te apartas de la rutas tradicionales como el Cares, Pandébano y Fuente Dé-Urriellu, apenas te encuentras con gente. Se podría decir que sólo un 10 por ciento de los Picos está masificado, el resto está completamente virgen. Conviene que siga estando así para preservar lo que verdaderamente tiene de valor faunístico y florístico. Conviene que el turismo no se esparza descontroladamente. Pero tener una maravilla como ésta y que no lo conozca nadie tampoco es plan. Hay que cuidar los Picos, ordenarlo y también aportar seguridad e información por parte de ayuntamientos, Parque Nacional y medios de comunicación.
-Entonces, ¿cree que falta información sobre la montaña?
-Hecho en falta campañas preventivas de cara a la Semana Santa o el verano por parte de las instituciones. Son necesarios los pequeños consejos mínimos para la gente que se acerca a la montaña. Sería necesario explicar cómo ir vestidos, la necesidad de llevar gafas de sol, gorra, protección, calzado apropiado, ropa, comida. No hay que adentrarse en lugares que se desconozcan y portar siempre el teléfono móvil. También es importante decir qué ruta se va a realizar. En caso de que se pierdan, se puede dar con ellos de manera más fácil.
-¿Cree que la gente ha perdido el respeto al monte?
-El desconocimiento es muy osado, no ves el peligro y vas directo hacia él. Hay que aprovechar internet para informarse y recabar datos y teléfonos. No se puede venir al tuntún. Aquí el clima es muy cambiante y al desconocerlo no sabes el peligro que corres. La montaña tiene un peligro y eso no hay que olvidarlo. Ir al monte no es dar un paseo por un parque urbano.
-¿Es partidario de cobrar por los rescates en caso de actuación negligente?
-Es complejo y creo que se tardará en aplicarlo. Pero hay que tomar alguna medida, se abusa mucho del 112. Es fundamental el equipo y en una negligencia manifiesta se debería pagar por el rescate. No vería mal que se cobrase, aunque fuese de manera testimonial, para que la gente fuese con más cuidado. Pero a los que van equipados y preparados no hay que cobrar, que para eso está la Seguridad Social. El problema reside en quién es el que delimita si se actuó con negligencia o no.
-Después de tantas proezas en el Urriellu, ¿cree que todavía quedan retos por superar?
-Por supuesto. Cuando se escaló el Picu por primera vez se decía que la cara oeste nunca sería escalada. Sin embargo, esto ya se ha hecho. También pasó lo mismo con los grados. Nadie pensaba que el Urriellu contara con vías de grado 7 u 8 y ahora ya tenemos una vía de 9. Esto avanza muy rápido y seguro que el Picu nos da muchas más sorpresas y satisfacciones.
-¿Por dónde pasa el futuro de esta montaña emblemática?
-Hay que cuidarlo y mimarlo. Sobre todo tiene que haber un consenso sobre hacia dónde ir cuando este período se agote. Vendrán nuevos modelos de equipamiento y hay que ser cuidadoso y convencer en vez de imponer. La seguridad es muy importante. Sabemos que el que escala tiene un riesgo, más aún en esta montaña. Primero hay que empezar por la Sur y luego ir avanzando. No se pueden poner clavos en todos los sitios.
-¿Qué supone el Urriellu para Cabrales y el resto de la comarca?
-Esta montaña significa mucho para la gente de los Picos, para los asturianos y para el montañismo nacional. Hay montañas míticas en el mundo y ésta es una de ellas. Por ello hay que cuidarla. No se trata solo del Picu, es el futuro de todo el Oriente.
«El Picu Urriellu nos dará muchas más sorpresas y satisfacciones, quedan retos por superar»
«Los Picos de Europa no están masificados, se podría decir que sólo un 10% del Parque se llena de gente»
Perfil
Ligado a la montaña
Tomás Fernández nació en Sotres y es un hombre ligado a la montaña. Lleva 29 años cuidando de los montañeros que se acercan a los Picos de Europa. Desde hace 21 años es el guarda del refugio de Vega de Urriellu, el más frecuentado de todos los macizos. Como apunta, en los años setenta por allí pasaban en torno a mil personas. Hoy en día pueden pasar delante de su puerta cerca de 40.000 almas. Durante todos estos años ha visto desfilar a un grupo tan variado como diverso de montañeros. Apunta que no todo el mundo actúa y se comporta de la misma manera en la montaña. Él es la voz de la experiencia y uno de los guardianes del Picu Urriellu, un emblema de Cabrales, de Asturias y del mundo de la escalada en general.