Oviedo, J. A. ARDURA
La candidatura del PP regional al Principado se presenta disputada. Como si de una partida de póquer se tratase, una veintena de juntas, encabezadas por las más importantes, Oviedo, Gijón y Avilés, ha esperado hasta el último momento para poner sobre la mesa una terna de candidatos y, sobre todo, dejar claro que el ex vicepresidente del Gobierno Francisco Álvarez-Cascos, por el que suspira un sector de los militantes, ni siquiera figura entre sus aspirantes. Sus preferencias se centran en tres políticos estrechamente ligados a las grandes juntas de la región: Pilar Fernández Pardo (Gijón), Joaquín Aréstegui (Avilés) e Isabel Pérez-Espinosa (Oviedo). Los cuatro, pese a sus diferencias de edad, atesoran una dilatada trayectoria pública que ha estado ligada siempre a la política.
l Francisco Álvarez-Cascos (62 años). Dejó la política, voluntariamente, hace siete años, al mismo tiempo que el ex presidente del Gobierno José María Aznar, tras ocho años en la primera línea de la gestión política como vicepresidente del Gobierno y como ministro de Fomento y tras haber sido el «número dos» del PP nacional.
Sus partidarios defienden ahora que Cascos puede ser el Manuel Fraga de Asturias. Es decir, el político que aproveche su veteranía y su experiencia para poner voz y reivindicar las carencias de la región, especialmente en infraestructuras, una materia en la que consideran que fue el gran valedor de la región para acelerar la Autovía del Cantábrico y la variante ferroviaria de Pajares y en la que, denuncian, ha quedado «aletargada» durante el mandato socialista.
Álvarez-Cascos también se bregó en la política local y regional antes de dar el salto a Madrid. Fue concejal en Gijón y portavoz del partido en la Junta General, pero tras dejar el Gobierno se distanció de la dirección regional hasta el punto de que trasladó su ficha de afiliado a Madrid, territorio de una Esperanza Aguirre con la que siempre ha hecho «buenas migas». Entre medias, y durante su etapa en el Gobierno, Cascos fue uno de los principales protagonistas en la crisis del PP regional junto a, entre otros, el alcalde de Oviedo, Gabino de Lorenzo, el entonces presidente regional del partido, Isidro Fernández Rozada, y el presidente del Principado, Sergio Marqués.
l Pilar Fernández Pardo (50 años). Como Cascos, empezó su carrera política en el Ayuntamiento de Gijón, donde sucedió como cartel electoral a Mercedes Fernández, una política muy ligada al ex vicepresidente y con la que nunca congenió. Siempre le gusta decir que está al frente de la junta de la ciudad más poblada de Asturias. Ha sido senadora y en la actualidad ocupa uno de los cuatro escaños del PP por Asturias en el Congreso de los Diputados. Su ambición en el terreno de la política está fuera de duda. Sirva de ejemplo que durante las negociaciones con Juan Morales previas al congreso regional del PP, celebrado en 2007, exigió a su interlocutor ser la candidata al Principado. La negativa de Morales la inclinó a dar los votos de Gijón a Ovidio Sánchez, que anunció en aquel congreso que no repetiría como candidato al Principado por cuarta vez. Su relación con Cascos siempre ha sido mala, hasta el punto de que el ex vicepresidente denunció ante los órganos de disciplina del partido que la actual ejecutiva de Gijón tiró a la basura sus archivos. Pero la denuncia no prosperó. En la última campaña electoral fue la anfitriona de la única visita a la región de Dolores de Cospedal, la «número dos» del PP nacional.
l Joaquín Aréstegui (48 años). Inició su actividad política en Nuevas Generaciones, la cantera de los populares, donde ya coincidió con Isabel Pérez-Espinosa (Gijón) y Agustín Iglesias Caunedo (Oviedo). Ha sido concejal, tanto en tareas de gobierno como de oposición, en el Ayuntamiento de Avilés, donde llegó a ser teniente de alcalde durante el mandato del popular Agustín González. En la actualidad es presidente de la junta de Avilés y portavoz adjunto en la Junta General del Principado, donde gusta de debatir con el portavoz socialista Fernando Lastra.
Pasa por ser uno de los mejores parlamentarios regionales del partido, además de estratega, y suyo es el análisis sobre la necesidad de que el PP recupere ayuntamientos y poder territorial tras el desastre electoral que supusieron las municipales de 2007. Sus malas relaciones con Cascos quedaron patentes en el congreso nacional celebrado en Valencia.
l Isabel Pérez-Espinosa (43 años). Con tan sólo 24 años ya era vicepresidenta de la Junta General del Principado, después de haber desempeñado la presidencia de Nuevas Generaciones en Gijón. Tras ocho años en el Parlamento asturiano, fue fichada por Gabino de Lorenzo para el Ayuntamiento de Oviedo, donde ha sido una de sus «súper ediles». Su llegada al Consistorio de la capital causó ciertos recelos en los, por entonces, concejales más veteranos. Fajadora nata, ha sabido encajar las decisiones del alcalde ovetense cada vez que la ha mandado «al banquillo», como suele hacer periódicamente De Lorenzo con sus más estrechos colaboradores. De carácter más que fuerte, ha protagonizado agrios debates plenarios, primero con Asunción Rodríguez Lasa (ex concejala de IU), posteriormente con Leopoldo Tolivar y más recientemente con las también socialistas Carmen Caballero y la portavoz Paloma Sainz.